El Pissodes castaneus, conocido como el gorgojo de la corteza del pino, es un escarabajo de entre 4 y 5 milímetros que representa una seria amenaza para los bosques de pino en Chile. Roberto Ferrada, director regional del SAG del Biobío, explica que se trata de un insecto originario de Europa Central que llegó al país desde la Patagonia argentina, transportado por el viento.

“Hasta antes de su detección en 2013, era considerado una plaga cuarentenaria, ausente del país. Sabíamos que llegaría eventualmente, porque estaba presente al otro lado de la cordillera. Este año lo detectamos por primera vez en la región del Biobío”, afirmó.

El gorgojo se había establecido lentamente en regiones del sur y avanzó hacia el norte por la depresión intermedia del país. En mayo, el SAG confirmó su presencia en plantaciones cercanas a la comuna de Los Ángeles. Actualmente, hay once focos detectados en la región, distribuidos entre las comunas de Los Ángeles, Laja y otras localidades de la provincia del Biobío.

Ferrada detalla que el insecto llegó a Chile originalmente a través del viento y que en otras regiones se había adelantado con anterioridad. Esto demuestra que el desplazamiento natural del gorgojo es lento pero constante, lo que permite planificar estrategias de contención y control a nivel regional y nacional.

Daño forestal

El Pissodes castaneus ataca principalmente al pino radiata, aunque también puede afectar otras especies como pino oregón y algunos tipos de cedro. A diferencia de plagas secundarias, este gorgojo es una plaga primaria, capaz de matar árboles sanos y vigorosos, sin necesidad de que estén debilitados previamente.

“Se alimenta bajo la corteza, donde circulan los nutrientes y el agua del árbol. Al hacerlo, interrumpe el flujo vital y el árbol termina muriendo”, explica Ferrada.

El ciclo de vida del gorgojo incluye varias etapas larvales. Las hembras depositan los huevos bajo la corteza, y las larvas emergen y se alimentan del tejido interno. Su alimentación masiva debilita el árbol en una o dos temporadas, dependiendo del vigor del ejemplar y de las condiciones climáticas.

“El gorgojo es gregario; una hembra puede dejar decenas de huevos, y las larvas actúan en conjunto debilitando y eventualmente matando al árbol. Esto genera daños mecánicos a la madera, como perforaciones que reducen su valor comercial”, agrega Ferrada.

El riesgo que representa el Pissodes castaneus no solo afecta la producción maderera. La pérdida de árboles en plantaciones industriales también tiene un impacto ambiental significativo, porque altera la composición del bosque, aumenta la vulnerabilidad a otras plagas secundarias y genera espacios que pueden ser ocupados por especies invasoras. Con cerca de un millón de hectáreas de pino radiata en la región del Biobío, la presencia del insecto obliga a mantener vigilancia constante para prevenir daños masivos.

Control biológico

Para enfrentar la plaga, el SAG implementó un plan de control biológico, liberando enemigos naturales del gorgojo. Se trata de una microavispa del género Eupelmus, que parasita los huevos y larvas de Pissodes castaneus, impidiendo que se desarrollen y proliferen.

En la Región del Biobío ya se realizaron liberaciones en cuatro puntos, con la colaboración de empresas forestales y asociaciones como Corma y Pymemad. Ferrada destaca que “liberar las microavispas es solo el primer paso. Deben sobrevivir, reproducirse y generar nuevas generaciones capaces de adaptarse al clima local”.

Paralelamente, se mantiene un estricto control sobre el movimiento de madera y trozas, regulando el transporte desde zonas infestadas hacia áreas libres, para evitar la propagación accidental de la plaga. Estas medidas incluyen restricciones de temporada y notificación obligatoria de transporte para que los ejemplares infestados no se diseminen a nuevas áreas.

“El trabajo colaborativo con las empresas es clave. Si se detecta un árbol con síntomas anormales, como copas amarillentas o perforaciones, se debe informar de inmediato para actuar con medidas preventivas”, explica Ferrada.

Futuro cercano

El objetivo principal es contener el avance del gorgojo y proteger los bosques de la región. Aunque los focos están limitados, su capacidad destructiva exige vigilancia permanente.

El SAG continuará con la liberación de microavispas y reforzará la vigilancia fitosanitaria, realizando inspecciones periódicas para detectar infestaciones tempranas. “Actuar a tiempo es crucial. Este tipo de plaga se mueve lentamente, pero una vez establecida puede causar daños severos. Con detección temprana y control biológico esperamos mantenerla bajo control”, concluye Ferrada.

Desde la Acoforag, creemos que contener plagas como el Pissodes castaneus es fundamental para la salud del sector forestal. Cada árbol perdido representa no solo un daño económico, sino también un impacto ambiental importante. La coordinación entre empresas, autoridades y comunidades es esencial para proteger nuestros bosques y asegurar la sustentabilidad de la industria.

La nota disponible en nuestra Revista Contratistas Forestales

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