La construcción en madera vive un verdadero renacer en Chile. Lo que hace una década era apenas una tendencia, hoy se consolida como una estrategia país para impulsar la sostenibilidad, la productividad y la innovación.

En el centro de este cambio está el Programa Estratégico Regional de Métodos Modernos de Construcción Sostenible en Madera, liderado por Biobío Madera y apoyado por Corfo, que acaba de cerrar su segundo año con importantes avances.

“El desafío es crear un contexto propicio para el desarrollo de la construcción en madera, que ya es tendencia internacional”, explica Frane Zilic, gerente de Biobío Madera. El programa busca transformar la construcción tradicional en un sistema industrial moderno, capaz de producir viviendas sostenibles a gran escala, fortaleciendo a la vez la cadena forestal y el empleo local.

Industrializar para incluir

El objetivo no es reemplazar, sino integrar. El modelo propone incorporar a las pymes en la fabricación de componentes específicos —muros, paneles o vigas— bajo un esquema colaborativo tipo “lego”, donde distintas empresas aportan partes que luego se ensamblan en planta o en obra.

“La pyme puede fabricar en serie, mientras la constructora arma el conjunto. No se necesitan grandes industrias, sino coordinación, normas y acceso a tecnología”, señala Zilic.

Este enfoque promueve eficiencia, estandarización y desarrollo regional. Además, la madera ofrece ventajas ambientales: reduce la huella de carbono, acelera los plazos, mejora el confort térmico y permite reciclar componentes, siendo clave para la descarbonización del sector construcción, uno de los mayores emisores de CO₂ del mundo.

Laboratorio demostrativo

La segunda etapa del programa incluye un proyecto demostrativo en San Pedro de la Paz, donde se construirán cuatro viviendas industrializadas en madera, con componentes prefabricados elaborados por pymes locales. La iniciativa reúne al Comité de Desarrollo Productivo Regional, las universidades San Sebastián y de Concepción, el BID, el Serviu y diversas empresas del sector.

“Es la prueba concreta de que el modelo colaborativo puede funcionar. Investigación, financiamiento y capacitación convergen en un mismo proyecto”, destaca Zilic. Se espera que las obras comiencen a fines de 2025.

Cadena sostenible

El éxito de la estrategia depende de contar con madera estructural suficiente y de calidad. Se estima que Chile necesitará dos millones de metros cúbicos anuales hacia 2050, meta que requiere planificación desde ahora.

“No basta con plantar más, hay que aprovechar mejor lo que tenemos”, advierte Zilic. Biobío Madera trabaja en la actualización de normas estructurales, la aplicación del finger-joint estructural y un nuevo sistema de certificación que reduzca costos y entregue mayor certeza al mercado.

El programa también considera el manejo sostenible del bosque nativo. “Cada año se pierden millones de árboles sin valor económico. Si logramos generar productos de ingeniería a partir de esa biomasa, podremos conservarlos con sentido productivo”, agrega el ejecutivo.

Política de largo plazo

La construcción en madera ya forma parte de la Estrategia Climática de Largo Plazo de Chile y de la taxonomía verde, lo que facilita el acceso a financiamiento internacional. “Los fondos del BID priorizan proyectos sostenibles, como los de madera”, resalta Zilic.

Este respaldo institucional es fundamental para que la industria gane confianza. “No se trata de que una gran empresa resuelva el déficit habitacional. El desafío está en crear un ecosistema competitivo, donde muchas empresas participen e innoven”, sostiene.

Desde Acoforag, valoramos el impulso del Programa Estratégico Regional de Métodos Modernos de Construcción Sostenible en Madera, destacando cómo proyectos de este tipo ponen en valor la madera chilena como recurso renovable y estratégico.

La nota en nuestra Revista Contratistas Forestales

Compartir: