La industria forestal se ha visto golpeada en la última década por voraces incendios: 2017, 2023 y este año. También por la sequía y la inseguridad en la zona macrosur. Todos estos factores han mermado los planes de inversión y forestación de las empresas del rubro.
Ese escenario está generando la reducción de la disponibilidad de madera en el país proyectada para los próximos años.
“Factores asociados al cambio climático, incendios de mayor magnitud, recuperación de las áreas afectadas por incendios, cambios de condiciones del sitio por la prolongada sequía en la zona central, presiones por el uso del suelo, baja de la forestación, cambio de especies, entre otros, se presentan como factores determinantes en la reducción de la disponibilidad de madera proyectada”, señala el último anuario del Instituto Forestal (Infor), organismo ligado al Ministerio de Agricultura.
Cifras a la baja
La Región del Biobío concentra la mayor parte de esa superficie, con el 26%, que equivale a 587.933 hectáreas. Sin embargo, eso es 32% menor a las plantaciones que esa zona registraba en 2018, su último peak.
En este contexto, los datos del Infor indican que la disponibilidad de madera pasará de 44,7 millones de m* (sólidos sin corteza) en 2022 a menos de 41 millones de mY en el lapso 2026-2028. Destaca la caída en pino radiata.
Las razones
Michel Esquerré, presidente de PymeMad —gremio que agrupa a pymes del sector forestal—, explicó que tras los incendios forestales de 2017 y 2023 ha bajado la reposición de los bosques afectados. “Muchas pymes no volvieron a plantar porque no tenían apoyo del Estado”, comentó. Afirmó que “fue un error, como política estatal”, la eliminación en 2012 del Decreto 701 de fomento forestal.
Esquerré comentó que hoy no existen seguros ni financiamiento para forestar y planteó que las autoridades deberían impulsar incentivos a las pymes.
Antonio Minte, gerente general de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), coincidió en la “ausencia de instrumentos de incentivo y de fomento para pequeños y medianos propietarios forestales”. Sobre la menor disponibilidad de madera, admitió que “es una situación muy preocupante, porque puede transformarse en un problema estructural, no solo para la industria forestal, sino para el desarrollo económico y social de amplias zonas del país”.
Minte advirtió que si el país no actúa sobre esa situación “con urgencia”, existe el riesgo de que se pierda la capacidad forestal instalada, en “inversiones de largo plazo en plantaciones, industria y servicios asociados”. A la vez, se afectaría el empleo, dijo.
Efectos en precios
La directora ejecutiva del Infor, Sandra Gacitúa, sostuvo que en los últimos dos o tres años, los efectos de una menor disponibilidad de madera y del aumento en los precios de las trozas —que abastecen a las pymesno se han manifestado “con toda su intensidad”, debido a la contracción de la demanda por la merma en la construcción. Pero afirmó que la recuperación de los permisos de edificación podría traducirse en un mayor dinamismo en el requerimiento de materiales de construcción en 2026. “En ese contexto, una mayor demanda de madera, combinada con una disponibilidad más acotada del recurso, podría ejercer presiones al alza sobre los precios de las trozas”, admitió.
En esa línea, Minte señaló que “una menor disponibilidad de madera inevitablemente genera presiones sobre los precios y reduce la capacidad de respuesta del mercado”.
Escenario internacional
Junto a las preocupaciones locales, el gerente general de la Corma reconoció que “el escenario internacional sigue siendo altamente incierto. A las fluctuaciones propias del mercado de la celulosa se suman tensiones comerciales, conflictos geopolíticos y discusiones arancelarias que generan volatilidad en la demanda externa”.
Sandra Gacitúa recordó que parte relevante de las exportaciones de celulosa chilena va al mercado chino, por lo que el desempeño de esa economía incide en ese rubro. Respecto de los aranceles aplicados por Estados Unidos, comentó que implican ajustes para algunos productos forestales chilenos que antes ingresaban con arancel cero. Pero explicó que “varios de los principales países competidores de Chile en ese mercado enfrentan condiciones comerciales más restrictivas, lo que permite mantener espacios de competitividad relativa para las exportaciones nacionales”.
Fuente: El Mercurio
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