Por Simón Berti, presidente nacional Colegio de Ingenieros Forestales A.G

La reciente aprobación de la ley sobre incendios forestales, despachada en el Senado, sin votos en contra ni abstenciones, deja una legítima preocupación. Diversos actores técnicos y gremiales advertimos reiteradamente que el proyecto no incorpora medidas efectivas para prevenir la ocurrencia de incendios, pese a que una proporción significativa de estos tiene causa humana, ya sea por negligencia o intencionalidad.

Se presentaron propuestas técnicas concretas, pero no fueron acogidas. Existe el riesgo de que la opinión pública crea que esta ley reducirá sustancialmente los incendios, cuando su foco principal sigue estando en la respuesta al fuego ya declarado.

Preocupa, además, que las obligaciones y sanciones recaigan con fuerza sobre pequeños y medianos propietarios —muchos de ellos, víctimas de los propios incendios—, mientras no se observan exigencias equivalentes hacia los municipios en materias de gestión del riesgo y ordenamiento de la interfaz urbano-rural.

Ahora los diputados tienen la palabra. El marco legal puede y debe perfeccionarse, incorporando con mayor fuerza la prevención y el conocimiento técnico de quienes trabajan directamente en el territorio.

Carta al Director en El Mercurio

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