El trabajo forestal ha experimentado una importante transformación. La incorporación de maquinaria especializada, sistemas asistidos por huinche y herramientas de monitoreo permite enfrentar faenas en terrenos de alta pendiente con mayor control, eficiencia y seguridad.

Para Joaquín Piedra, gerente general de Santa Rosario Maquinarias, este cambio ha sido especialmente relevante en zonas donde las características del terreno dificultan la operación. “La faena en nuestro sector ha cambiado muchísimo. Antes había mucho trabajo manual y maquinaria convencional. Hoy, con equipos especializados y sistemas asistidos por huinche, podemos mecanizar terrenos de alta pendiente con mucha más seguridad y eficiencia”, explica.

Estabilidad y tracción

Después de la cosecha, los terrenos quedan con residuos, tocones y superficies irregulares. En estas condiciones, una excavadora convencional puede enfrentar limitaciones de estabilidad y tracción. El huinche permite controlar el desplazamiento de la máquina mediante un cable conectado a un punto de anclaje.

“Bajo este escenario, en pendientes fuertes la máquina necesita mayor estabilidad y tracción. Ahí el huinche nos permite trabajar de forma mucho más controlada y segura”, señala Piedra.

El sistema consiste en un equipo de huinche conectado mediante un cable a la excavadora, entregando asistencia durante el desplazamiento en la pendiente. “El sistema mantiene una asistencia controlada mientras la máquina trabaja en la pendiente. Eso mejora la estabilidad y permite llegar a lugares donde una excavadora convencional tendría muchas más limitaciones”, agrega.

La operación requiere operadores especializados, capacitación y una planificación acorde a cada terreno. “Tienen que conocer muy bien la excavadora, el huinche, el comportamiento de la máquina en pendiente y todos los procedimientos de seguridad. La experiencia es fundamental”, sostiene.

El objetivo, además, no es simplemente despejar. La habilitación busca preparar las superficies para una nueva etapa productiva. “La idea no es limpiar por limpiar. Tenemos que dejar el terreno preparado para la próxima plantación: ordenar residuos, hacer los fajeos y despejar las líneas de plantación, tratando de intervenir el suelo solamente donde sea necesario”, explica.

Evolución y productividad

Para Piedra, la incorporación de esta tecnología también tiene un impacto directo en la seguridad. “Para mí, el cambio más importante ha sido la seguridad. Hoy podemos mecanizar trabajos que antes exponían mucho más a las personas. Pero siempre acompañado de capacitación, mantenimiento, inspección del cable y una buena planificación de la faena”.

La evolución tecnológica también apunta a mejorar la productividad. “Estos equipos requieren una inversión importante, pero permiten producir más, reducir tiempos y trabajar terrenos que antes eran muy difíciles. Al final, nosotros miramos el resultado completo: cuánto cuesta habilitar una hectárea, cuánto producimos y con qué nivel de seguridad y calidad la entregamos”, afirma.

El gerente general proyecta una mecanización creciente del sector. “Yo creo que el futuro forestal va hacia una mecanización cada vez mayor. Vamos a tener más tecnología, mejores equipos y más información para tomar decisiones. El desafío es ser más productivos, pero también más seguros y sustentables”.

A esta evolución se suma la tecnología aplicada a la supervisión. La empresa ha incorporado cámaras de alta definición, telemetría, GPS y conectividad satelital para sus unidades de trabajo en alta pendiente. Las cámaras permiten transmitir imágenes en tiempo real hacia la oficina, mientras otros sistemas permiten monitorear parámetros operacionales, ubicación y condiciones de los equipos.

Los operadores también destacan este cambio. Patricio Montecinos, con siete años en la empresa, sostiene que las condiciones invernales representan una de las dificultades, debido a la humedad, la tierra y los obstáculos. A la vez, destaca que “la seguridad siempre está por delante”, junto con la revisión de las condiciones del cable cada 10 horas.

Jairo Valenzuela, con 15 años en el rubro forestal y cerca de tres en faenas de alta pendiente, resalta el aporte tecnológico. El uso de Starlink, cámaras, GPS e información transmitida en tiempo real permite mantener comunicación con la empresa y controlar mejor las operaciones.

José Venegas, operador con casi cinco años de experiencia en trabajos asistidos y cerca de dos décadas en el sector forestal, identifica en las laderas y características del terreno una de las principales dificultades y valora las herramientas que han contribuido a mejorar la seguridad.

No se puede transar

Solange Medina, líder SSO Alfa 1 de Santa Rosario, resume el enfoque: “Con la seguridad no podemos transar”. La prevención forma parte integral de la faena y exige planificación, procedimientos y estándares. A ello se suman programas preventivos y capacitaciones mensuales para mantener actualizados a los operadores.

Así, maquinaria, conectividad, capacitación y experiencia convergen en una tarea: habilitar terrenos complejos reduciendo la exposición de los trabajadores y dejando las superficies en condiciones para volver a plantar.

Desde Acoforag, esta evolución refleja una tarea que combina productividad y responsabilidad: “La habilitación asistida de terrenos permite avanzar hacia una actividad forestal más segura, tecnificada y preparada para reforestar, con énfasis siempre en la seguridad”.


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