"En mi caso, solo fue por la adrenalina, no por motivos económicos". Así declaró ante el Tribunal Penal de Valparaíso el exbrigadista de Conaf Franco Pinto, acusado de ser el autor intelectual del megaincendio del 2 de febrero de 2024, que dejó 138 muertos y 4 mil casas quemadas en Viña del Mar y Quilpué.

​La fiscalía también le imputa ser el coordinador de una "célula criminal" integrada por funcionarios de Conaf de la Reserva Lago Peñuelas y de voluntarios de Bomberos de Placilla involucrada en la generación de decenas de siniestros forestales desde 2021, con el fin de generar horas extras que a él le permitían aumentar sus ingresos en 30%.

​Pinto fue el primero en hablar ayer ante los jueces de entre los nueve acusados que arriesgan presidio perpetuo calificado. Allí, admitió que él confeccionaba artefactos con fósforos atados en torno a un cigarrillo —como los que originaron el megaincendio—, y que pedía permiso al jefe de su cuadrilla y coacusado José Arenas para ir a prender fuego al bosque, pero descartó haber participado en la generación del que causó la gran catástrofe ocurrida hace 2 años y 8 meses.

​Pinto fue denunciado como el instigador de los cuatro focos que causaron la tragedia por los autores materiales de los mismos, los exbomberos Francisco Mondaca y Elías Salazar. Pero el exbrigadista Pinto dijo al tribunal que fueron estos quienes ese día lo llamaron por su propia iniciativa para avisarle de que se preparara para una jornada de labor.

​"Ellos me llaman cuando vienen de vuelta de (haber generado) el incendio. Pero yo estaba en mi lugar de trabajo inoperativo", relató, explicando que el vehículo de emergencia que conducía estaba descompuesto por lo que no podía combatir el fuego.

​Pinto desvinculó a las autoridades superiores de Conaf de haber estado enteradas de la existencia del grupo de WhatsApp que generaba los incendios en forma intencional.

Fuente: El Mercurio

Compartir: