El impulso a la construcción en madera en Biobío podría traducirse en nuevas obras dentro de cinco o seis años, según estimó Juan Becerra Brüggink, jefe del departamento técnico del área de construcción en madera de Arauco, quien vinculó esa proyección con las iniciativas que comenzaron a articularse en la región durante el año pasado.

El profesional abordó las posibilidades de desarrollar infraestructura con este material y tomó como referencia lo ocurrido en La Araucanía, donde relacionó la ejecución de establecimientos educacionales y recintos deportivos con un trabajo que comenzó una década antes.

EL IMPULSO A LA CONSTRUCCIÓN EN MADERA EN BIOBÍO

En entrevista con Diario La Tribuna, realizada durante la visita a la planta HILAM de Cholguán, en el marco de la Gira Tecnológica del Centro Nacional de Excelencia para la Industria de la Madera (Cenamad) del martes 29 de septiembre, Becerra analizó las perspectivas para este tipo de edificación.

Al responder sobre las oportunidades para la provincia y su entorno, el especialista destacó una iniciativa regional que comenzó a articularse el año pasado, liderada por Frane Zilic, y vinculó sus posibles resultados con la continuidad de ese trabajo.

"Los resultados de lo que se está gestando hoy, con el impulso del Colegio de Arquitectos, de Ingenieros y de la Cámara Chilena de la Construcción de Los Ángeles, los vamos a ver en cinco o seis años más", señaló.

El profesional relacionó ese plazo con los procesos que requieren las decisiones del sector público, desde las primeras coordinaciones hasta la ejecución de obras.

"Por lo tanto, es la forma que este mecanismo se mueve para impulsar la construcción principalmente de establecimiento público, colegio, gimnasio, polideportivo. Así que hay que tener paciencia", expresó.

Becerra también abordó la preparación de componentes antes de su traslado para reducir las labores en terreno. En la instalación ubicada en la comuna de Yungay, Región de Ñuble, se elaboran vigas laminadas y paneles contralaminados, conocidos como CLT.

Estos últimos pueden salir con las aberturas de puertas y ventanas ya realizadas, según los requerimientos de cada diseño. Como ejemplo, mencionó una vivienda de 240 metros cuadrados cuyo montaje puede efectuarse en seis días, plazo correspondiente al ensamblaje de la estructura.

Para alcanzar esos tiempos, explicó que se requiere resolver previamente el diseño y coordinar a los equipos de profesionales que participan en el proyecto.

“Esto no es solamente la fabricación, sino que hay detrás una ingeniería de detalles importante”, explicó.

LA ARAUCANÍA COMO EXPERIENCIA DE REFERENCIA

Para ilustrar el recorrido que puede seguir Biobío, el profesional recordó una definición adoptada hace aproximadamente diez años en una región vecina, donde distintos actores acordaron promover el uso de este recurso en la edificación.

“El Ministerio de Obras Públicas, a través de la Dirección de Arquitectura, declaró a La Araucanía como la capital de la construcción en madera”, relató.

Según su explicación, ese impulso reunió al ámbito estatal, la Cámara Chilena de la Construcción, universidades y organizaciones del rubro. Becerra vinculó esa articulación con encargos que posteriormente fueron ejecutados por la empresa.

Entre los ejemplos mencionó recintos deportivos en Loncoche, Villarrica y Pucón, además de establecimientos educacionales en Vilcún y Pailahueque. Los presentó como parte de un proceso cuya concreción requirió continuidad.

“Es el fruto de eso que se gestó hace diez años. Para que tú entiendas que las políticas públicas siempre son más lentas, no es inmediato”, indicó.

Desde esa experiencia, Becerra planteó que sirve como referencia para Biobío, donde la articulación entre organismos públicos, gremios y profesionales puede abrir nuevas oportunidades para incorporar la producción local en proyectos dentro de la región.

Fuente: La Tribuna

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