El Parque Nacional Alerce Costero, en la Región de Los Ríos, fue escenario de una iniciativa transfronteriza que une a voluntarios de Chile y Argentina en la conservación del Alerce Milenario. La ONG Entre Lengas y la Corporación Nacional Forestal (Conaf) Los Ríos lideraron esta nueva edición del voluntariado Manos a la Pala, que culminó con éxito tras intensas jornadas de trabajo y aprendizaje en terreno.

El voluntariado comenzó con una reunión en Conaf Los Ríos, seguida de la instalación del campamento base en el parque. Una experiencia de baño de bosque marcó el inicio de las actividades, promoviendo la conexión con la naturaleza y la cohesión del grupo. Los voluntarios, provenientes de diversas regiones y de Mendoza, Argentina, enfrentaron altas temperaturas y precipitaciones, adaptando sus ritmos de trabajo sin comprometer las tareas de conservación.

Las estaciones de trabajo a lo largo del sendero hacia el Mirador del Alerce Milenario incluyeron el recambio de infraestructura, construcción de peldaños y estabilización del terreno, esenciales para proteger el alerce y garantizar la seguridad de los visitantes. La metodología permitió a todos los participantes aprender las distintas técnicas de mantenimiento y construcción de senderos.

El cuarto día se llevó a cabo una capacitación técnica en diseño de senderos sustentables, impartida por Patricio Contreras de Conaf Los Ríos. Fernanda Bruna Thiele, estudiante de Gestión Turística de Inacap, y Catalina Morris Caputo, encargada de Gestión de Proyectos, resaltaron el valor del aprendizaje práctico y el impacto transformador de la experiencia en su comprensión del turismo y la conservación.

Los logros del voluntariado incluyen la implementación de más de 30 peldaños, trabajos de mantenimiento y ensanche del sendero, conservación de suelos y la relocalización del Mirador del Alerce Milenario. Erwin Martínez, director de Entre Lengas, enfatizó el carácter fundacional del proyecto y la importancia del trabajo colaborativo con Conaf Los Ríos.

El apoyo de diversas organizaciones y empresas fue clave para el éxito del voluntariado, que se proyecta como un modelo de conservación participativa, dejando mejoras tangibles en el sendero y fomentando una comunidad activa en la protección del patrimonio natural y los Parques Nacionales.

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