Han pasado casi 50 años desde que los contratistas forestales surgieron como actores clave en el desarrollo del sector en Chile. Su presencia ha dejado huellas profundas, destacando tres aspectos fundamentales:
1. Formación del patrimonio forestal: Somos los artífices en la formación de los bosques plantados con especies exóticas, tradicionalmente cuestionadas como el pino y el eucalipto, que hoy cubren 2,1 millones de hectáreas y constituyen un recurso estratégico para el país.
2. Innovación y tecnología: Los avances tecnológicos y las innovaciones del sector, que colocan a Chile a la par de los países forestales del primer mundo, fueron implementados, probados y desarrollados en terreno por los contratistas forestales.
3. Desarrollo de capital humano y empresarial: Nuestro gremio está compuesto por técnicos y profesionales cuyo trabajo ha contribuido a la consolidación de grandes empresas, muchas de las cuales hoy operan como transnacionales en el negocio forestal.
Estos tres hitos son evidencia concreta del aporte que nuestro gremio ha entregado al desarrollo del sector forestal del país.
Sin embargo, los tiempos actuales son desafiantes para los contratistas forestales.
Desde hace 12 años que enfrentamos una persistente violencia terrorista en la macrozona sur, la que hemos resistido estoicamente solos y con el único compromiso de defender el trabajo forestal para seguir contribuyendo al país.
A esto se suma una significativa disminución de la superficie forestal debido a incendios intencionales y que, junto a la falta de programas de fomento a la forestación de especies exóticas y nativas, han reducido drásticamente la actividad forestal en las regiones del sur del país.
Por último, algunas empresas aplicaron cambios en la tercerización de los servicios, vía la administración directa de sus faenas y actividades forestales, provocando con ello, la salida de prestadores de servicios o contratistas que históricamente realizaron estas labores.
Todos estos factores, afectan directamente la oferta de trabajo para los contratistas forestales y deben ser una señal de alerta para nuestro gremio. Esta realidad exige un llamado a explorar nuevos modelos de trabajo y negocio, a pensar “fuera de la caja” para evolucionar y asegurar la continuidad de nuestra labor frente a un escenario que amenaza con la extinción de quienes hemos hecho posible gran parte del desarrollo forestal del país.
Mirando hacia 2026, confiamos en que la combinación de mayores programas de fomento, la recuperación de la superficie forestal arrasada por el fuego y la adopción de nuevas estrategias de trabajo permitirán un escenario más favorable, donde los contratistas forestales puedan seguir aportando al desarrollo del sector, con seguridad, estabilidad y crecimiento sostenido.
La editorial dispoible en la Revista Contratistas Forestales
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