Los esfuerzos financieros de la 5 empresa forestal Arauco están puestos en su proyecto Sucuriú en Brasil. Esta es la mayor inversión en la historia del grupo Angelini —US$ 4.600 millonesy considera la construcción de una planta de celulosa con una capacidad de producción de 3,5 millones de toneladas anuales en Mato Grosso do Sul.

Solo este año, Arauco debe destinar US$ 1.900 millones a la construcción de esta iniciativa, que se suman a los US$ 1.500 millones desembolsados hasta diciembre pasado, cuando el proyecto completó 43% de avance, ritmo superior al previsto.

Sucuriú tiene su financiamiento listo, el que ronda los US$ 5.000 millones. Una parte de esos recursos corresponde a una operación de US$ 2.200 millones que Arauco concretó en agosto pasado. En su estructura combinó participación de instituciones multilaterales, como IFC (Grupo Banco Mundial) e IDB Invest, el apoyo de una agencia finlandesa de crédito a la exportación (Finnvera) y de bancos comerciales internacionales.

Esa operación recibió la semana pasada el premio “Development Finance Institution (DFI)-Backed Deal of the Year”, que otorga LatinFinance, un medio especializado en finanzas. Gianfranco Truffello, gerente corporativo de Finanzas de Arauco, viajó hasta Nueva York para recibir el galardón y conversó desde esa ciudad con “El Mercurio”.

El ejecutivo —ingeniero civil de la UC y con un MBA del Massachusetts Institute of Technology, MIT= detalló que para lograr ese financiamiento tuvieron que enfrentar un due diligence ambiental riguroso con las agencias multilaterales que, entre otros, por nueve meses visitaron el terreno donde se levanta Sucuriú, para entrevistar a comunidades locales e inspeccionar las condiciones laborales.

Truffello también anticipó que la compañía está avanzando en un proceso de venta de bosques por unos US 600 millones a US$ 700 millones.

Financiamiento

Truffello recuerda que para el financiamiento de Sucuriú se aprobó un aumento de capital de US$ 1.200 millones de los accionistas de Arauco, Empresas Copec, a lo que se suma un bono internacional de US$ 500 millones y otro bono híbrido local por US$ 850 millones. A esto se agrega la señalada operación de US$ 2.200 millones.

A fines de 2023, igualmente, la compañía informó del acuerdo de venta de activos forestales en Brasil por unos US$ 1.160 millones con la empresa Klabin. Pero el ejecutivo señala que esa operación fue básicamente para reducir deudas.

—¿No faltan acciones de financiamiento para Sucuriú?

“No. Hay un bono que vence a fines de 2027, de US$ 500 millones. Entonces, generalmente, un año antes emitimos otro bono y lo refinanciamos... Lo estructural para el proyecto Sucuriú ya está listo”.

—¿Cuándo estará funcionando Sucuriú?

“La idea es que la planta parta el último trimestre de 2027 y puede demorar unos nueve meses en alcanzar el 100% de producción. El proyecto va muy bien, es impresionante el tamaño, pues donde está la planta son 400 hectáreas y hay una chimenea que tiene 165 metros de altura. Hay unas 9.000 personas trabajando y llegaremos a casi 15.000 personas en el peak de la construcción, que será este año".

—¿Cuánto ingresos generaría la planta de Brasil?

“Depende del precio de la celulosa. Podrían ser US$ 2.100 millones de ventas, que se sumarían a los USS 6.500 millones que vende Arauco. Dado que esta planta tiene unos costos bien bajos, podría tener un Ebitda de US$ 900 millones a US$ 1.000 millones al año...Va a producir bastante caja y eso ayudará a que Arauco se desapalanque rápido”.

—¿Siguen teniendo activos para la venta?

“Sí. Siempre uno piensa en qué activos puede tener para bajar su endeudamiento en caso de que las proyecciones de precios no se den o surja algún problema. En el caso de las empresas forestales, el bosque es lo más líquido que se tiene. Arauco posee un millón de hectáreas plantadas y 1,7 millones de hectáreas de tierra. Solo el valor contable de los bosques, de los activos biológicos, son unos USS 3.000 millones. Después la tierra, que en nuestro caso está a valor histórico, pueden ser otros US$ 1.000 millones más, pero que sabemos que vale mucho más”.

“En este caso, estamos pensando vender bosque en pie, con algún contrato de abastecimiento asociado, porque no nos sobra fibra para abastecer nuestras plantas. Nuestra idea es quizás hacer una operación en la cual vendamos a algún fondo de inversión un pedazo de bosque, no muy significativo, con un contrato a largo plazo para tener una opción de recomprar esa madera cuando la necesitemos”.

—¿Eso es para el corto plazo o lo ven como alternativa simplemente?

“Lo estamos estudiando. El proceso se demora, hay que estructurarlo, conversar con fondos de inversión y eso lo venimos haciendo. Nuestra idea es tenerlo listo por si necesitamos ejecutarlo este año”.

—¿Sería una operación al nivel de los US$ 1.100 millones hecha hace algún tiempo o menor?

“No, menor. Esa fue grande porque vendimos con tierra y eran unos bosques buenos en Brasil, unas 85.000 hectáreas...Creo que vamos a andar alrededor de unos US$ 600 millones a US$ 700 millones, ese es el plan, pero hay que verlo”.

—¿Se concretaría este año entonces?

“Creo que sí, quizás en etapas, no todo junto”.

—¿Esto le permitiría a la empresa ir por otros proyectos?

“Lo haríamos para disminuir deuda. Nuestro principal objetivo es mantener la deuda baja, para no tener riesgo de perder el investment grade”.

—¿Y hay interés en el mercado por comprar bosques?

“Sí, hay mucho interés de inversionistas por tomar una posición de riesgo forestal en Chile, pero también en Uruguay y Brasil”.

—¿Aparte de los esfuerzos en Brasil, tienen inversiones en otros países?

“Tenemos dos proyectos más que están en ejecución. Uno es una planta de OSB (paneles) en Chile, en la Región de Ñuble, que son unos USS 100 millones de inversión, que entrará en operaciones en agosto de este año. Lo otro es la construcción de una planta de MDF en México de unos US$ 300 millones, que está terminando su construcción y también parte en agosto”.

“Cuando parta Sucuriú, por supuesto, vamos a seguir con otros proyectos en otros países, seguir creciendo. Pero por ahora es tan grande la inversión de Sucuriú que tenemos que priorizar nuestra caja”.

Fuente: El Mercurio

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