Acelerar el crecimiento del tineo (Weinmannia trichosperma) con fines de restauración es el principal foco de un proyecto del Fondo de Investigación por el Bosque Nativo de CONAF que se encuentra ejecutando la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh a través del Laboratorio de Restauración Socioecológica, a cargo de la Dra. Milen Duarte. El lento crecimiento de esta especie nativa, el valor cultural que posee para los pueblos originarios y su capacidad para producir miel de calidad, son las principales razones por las cuales se busca masificar su producción.

La académica del Instituto de Conservación, Biodiversidad y Territorio de la UACh, Dra. Milen Duarte, explicó que el proyecto 029/2024 “Producción de plantas melíferas de lento crecimiento para el repoblamiento” se encuentra en su primer año de ejecución y tiene por objetivo desarrollar técnicas basadas en la naturaleza para acelerar el crecimiento del tineo.

“Nos interesa esta especie en particular porque es de lento crecimiento, posee un valor cultural súper importante para los pueblos originarios y además es una especie melífera. Actualmente las instituciones dedicadas a la restauración ecológica utilizan especies que crecen rápido y de las cuales existe conocimiento sobre cómo propagarlas. El tineo queda prácticamente fuera, ya que al ser tan lento su crecimiento el costo por planta es muy alto para los viveros”, explicó la investigadora.

El tineo es una especie siempreverde, principalmente de los bosques templados del sur de Chile. Su distribución está cada vez más comprimida. Suele crecer asociado a pequeños microhábitat cercanos a cursos de agua y lugares muy húmedos.

Uso de micorrizas

La propuesta entonces es utilizar como modelo de estudio a esta especie nativa e intentar acelerar su crecimiento, y para ello la Dra. Duarte y su equipo recurrirán al uso de micorrizas nativas del suelo, las mismas que se asocian al tineo en su hábitat natural y que le ayudan a crecer.

Las micorrizas hacen alusión a una simbiosis que se genera entre hongos del suelo y las raíces de una planta, donde esta relación normalmente genera beneficios para ambos.

“Imitaremos lo mismo que ocurre en la naturaleza, pero en vivero. Es decir, traeremos las micorrizas que están naturalmente asociadas al tineo y cultivaremos los árboles con ellas. Además, utilizaremos micorrizas que pertenecen al mismo sitio desde donde fueron colectadas las semillas del tineo y también de sitios mezclados. De esta forma podremos comprobar si existe alguna diferencia en relación a la especificidad del sitio de la micorriza”, explicó.

Para este trabajo el equipo recorrió desde la Reserva Los Ruiles hasta el Parque Nacional Queulat cubriendo la mayor parte de la distribución del tineo. En el recorrido, tomaron muestras de semillas y suelo.

Durante esta primera etapa del proyecto, se han reproducido las plantas y micorrizas, mientras que en los siguientes meses las plantas serán inoculadas con las micorrizas masificadas.

Dado que la intención de esta iniciativa es que los viveros lleguen a utilizar este modelo, el equipo también se encuentra probando una micorriza nativa comercial de la empresa Bionativa. “Si pensamos en términos prácticos, es complejo que los productores lleven a sus viveros micorrizas de los sitios donde colectó las semillas. Entonces, la idea es también probar las comerciales, ya que podría ser una alternativa”, agregó la docente.

Escuela de aprendizaje

Compartir los resultados y generar un aprendizaje que aporte a los productores y a propagar el bosque nativo a través de acciones de restauración es la finalidad de este experimento que creará una comunidad de aprendizaje y además convocará a viveros de la región de Los Ríos para que conozcan la técnica utilizada. “Pero también la idea es que ellos propongan mejoras porque no somos viveristas y, por lo tanto, no conocemos todas sus necesidades”, puntualizó.

La académica de la UACh señaló que este experimento podría permitir mejorar los procesos de restauración a largo plazo. “El tineo es una especie de semi sombra lo que es otro punto interesante porque hoy cuando se restaura se hace con especies tolerantes a la luz, como el coihue. El problema es que en etapas más avanzadas de la restauración se deben incorporar árboles tolerantes a la sombra, por lo que es necesario aumentar la diversidad de especies que se están produciendo en vivero”.

Este proyecto de la Universidad Austral de Chile cuenta con la colaboración de la Universidad Católica del Maule, la Universidad Católica de Chile y la profesional Maritza Obando.

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