Con el déficit habitacional como uno de los principales desafíos sociales del país, el proyecto “Diseño para la Manufactura y el Montaje: propuesta de viviendas sociales para la Región del Biobío” —conocido como DMM— se posiciona como una experiencia piloto que busca transformar la forma en que se concibe y construye la vivienda social en Chile.
Ejecutado por el programa Polomadera, de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía de la Universidad de Concepción, y cofinanciado por Corfo Biobío, el proyecto es mandatado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), a través de su Secretaría Regional Ministerial y el Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu). Además, cuenta con la colaboración de empresas locales y socios internacionales.
El eje central de la iniciativa es la aplicación de la metodología Design for Manufacture and Assembly (DfMA), un enfoque que propone diseñar las viviendas considerando como parte del diseño el proceso de manufactura, así desde el inicio cómo serán fabricadas, transportadas y montadas. Esta lógica permite concebir el diseño desde la optimización y la precisión, conceptos que buscan reducir errores, acortar plazos y mejorar la calidad final de las construcciones, aspectos clave para responder de manera más eficiente a la demanda habitacional.
Diseñar pensando en la obra
Carolina Machuca, arquitecta y coordinadora del proyecto, estuvo a cargo del desarrollo técnico de las viviendas y explica que uno de los principales aprendizajes fue entender el diseño como una etapa estratégica. “Invertimos mayor tiempo en el diseño para que la ejecución sea rápida, precisa y con menos requerimientos de mano de obra en terreno”, señala.
El proyecto contempla seis diseños de vivienda social: tres pensados para contextos urbanos y tres para sectores rurales. Todas las tipologías fueron desarrolladas mediante un sistema panelizado de entramado liviano en madera de pino radiata seco y cepillado, decisión que responde a criterios técnicos y productivos asociados al control dimensional, la repetibilidad de los componentes y la calidad del proceso de fabricación. Este sistema permite trabajar con pequeñas y medianas empresas que no cuentan con altos niveles de automatización, pero que sí pueden acceder a soluciones prefabricadas de alta calidad.
En ese contexto, la empresa IDV, fábrica de paneles ubicada camino a Santa Juana, Región del Biobío, participó como entidad coejecutora del proyecto. La experiencia permitió demostrar que, incluso con plantas de bajo nivel tecnológico, es posible alcanzar altos estándares constructivos mediante una correcta planificación y mejoras en los procesos productivos.
Rapidez constructiva
Uno de los hitos del proyecto fue la construcción de un prototipo durante 2024 como experiencia demostrativa, cuya fabricación y montaje estuvieron a cargo de IDV. Los resultados fueron contundentes: la fabricación de los paneles tomó entre 7 y 10 días, mientras que el montaje en obra se realizó en una semana.
Según arquitecta Machuca, considerando una curva de aprendizaje inicial con mayor experiencia acumulada una vivienda podría montarse en 3 o 4 días y quedar completamente terminada en dos a tres meses, reduciendo de manera significativa los plazos tradicionales de la construcción.
Pero el impacto del Proyecto DMM no se limita a la disminución de los tiempos de construcción. Las viviendas alcanzan calificación energética A, con un ahorro cercano al 80% en calefacción y refrigeración respecto de una vivienda promedio. Además, cumplen con la nueva reglamentación térmica vigente desde noviembre 2025 y se acercan a estándares internacionales como las viviendas pasivas.
Gracias al uso de madera y a una envolvente altamente eficiente, el prototipo incluso logra un balance de carbono negativo al considerar su etapa de producción. Este aspecto posiciona al proyecto como una alternativa concreta frente a los desafíos de la crisis climática y la necesidad de avanzar hacia una construcción más sustentable.
Colaboración y proyección
Valentina Torres, directora del proyecto de Bienes Públicos “Diseño para la Manufactura y el Montaje: propuesta de viviendas sociales para la Región del Biobío” de la Universidad de Concepción, explica que la iniciativa está orientada a apoyar a constructoras y empresas prefabricadoras que desean ofrecer soluciones habitacionales de calidad, pero que no cuentan con equipos técnicos robustos para desarrollar proyectos desde cero.
“La propuesta contempla la entrega de toda la documentación técnica necesaria para que estas empresas puedan ejecutar las obras, tanto en contextos rurales como urbanos. Si bien los proyectos deben ser revisados por profesionales competentes, el material técnico a disposición reduce significativamente los tiempos de trabajo y los costos asociados al desarrollo inicial en etapa de proyecto”, afirma.
Respecto al uso de la madera, Torres destaca su valor estratégico y ambiental. Más que una tendencia actual, señala, la construcción en este material responde a una ruta definida a nivel internacional, especialmente en el marco de la descarbonización. “La madera es el único material que captura CO₂ durante el crecimiento del árbol y lo mantiene almacenado una vez incorporado en la edificación. Es clave para que Chile cumpla sus metas de carbono neutralidad al 2050”, sostiene.
Torres también subraya el cambio de paradigma, pues hoy la madera es reconocida como un material capaz de alcanzar altos estándares de calidad, eficiencia y durabilidad, especialmente gracias al desarrollo de sistemas panelizados en entramado liviano.
Para sus impulsoras, el desafío ahora es escalar el modelo, transferir el conocimiento a más empresas y demostrar que la vivienda social puede rápida, digna, eficiente y sustentable, anticipando el futuro habitacional del Biobío y del país.
Desde Acoforag destacamos el proyecto como una iniciativa clave para impulsar la construcción en madera y avanzar hacia soluciones habitacionales sociales más sostenibles y de mayor calidad. Asimismo, valoramos la articulación entre academia, sector público y empresas locales, subrayando su aporte al desarrollo productivo regional y a la innovación en vivienda social.
El reportaje en la Revista Acoforag
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