Tras años de investigación y análisis en el Herbario EIF, las especies descubiertas entre las regiones de O’Higgins y La Araucanía se encuentran amenazadas por la acción humana y vienen a integrar los géneros “Miersia” y “Gilliesia”. El estudio fue publicado en la prestigiosa revista PhytoKeys, y aborda todo el trabajo sobre estas cuatro nuevas especies del país que, además, son parientes del ajo y la cebolla.
Ni una, ni dos. Son cuatro las especies de plantas bulbosas descubiertas en la zona central de Chile por especialistas de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile. El trabajo, publicado en la revista PhytoKeys, fue liderado por el curador del Herbario EIF, Nicolás García, junto a los jóvenes naturalistas de las regiones de O’Higgins y Valparaíso, Paula Zúñiga-Acevedo, Matías González, Matías Espinoza, Constanza Soto y Benjamín Cisternas, aportando nueva información sobre la biodiversidad de Chile.
Las plantas descritas tras un largo análisis taxonómico y metodológico corresponden a dos nuevas especies del género Miersia —Miersia nahuelbutensis y Miersia subandina— y dos del género Gilliesia: Gilliesia reflexa y Gilliesia taguataguensis. “Las cuatro especies nuevas fueron descubiertas de manera independiente en un transcurso de 6 años aproximadamente”, destaca el experto en botánica, Nicolás García, sobre estos descubrimientos que corresponden a plantas emparentadas con el ajo y la cebolla.
“Se estudió detalladamente la forma de las flores de estas especies para describirlas y compararlas con otras especies similares, siempre tomando en cuenta toda la literatura previa sobre la tribu Gilliesieae. Además, secuenciamos algunas regiones de ADN para incorporar las nuevas especies al marco evolutivo que se conocía para este grupo y así estar seguros del género al que corresponden”, explica el especialista.
Distribución única y en peligro
Además, el estudio determina que las especies tienen distribuciones únicas considerando la diversidad de Chile. Mientras M. subandina, G. reflexa y G. taguataguensis habitan solo en la región de O’Higgins, la M. nahuelbutensis es posible encontrarla en las regiones del Biobío y La Araucanía. Así, estas nuevas plantas se encuentran, según el estudio, principalmente en laderas andinas, dentro de bosque esclerófilo, y en quebradas costeras.
De acuerdo a Nicolás García, curador del Herbario EIF – que este 2026 cumple 60 años de existencia- se destaca que “son especies de distribuciones muy restringidas que habitan algunas de las zonas más pobladas del país, lo cual las hace muy amenazadas en cuanto a su conservación”.
Las cuatro especies están amenazadas, según el especialista, y supeditadas a ecosistemas que han sido degradados por la acción humana. Un caso particular es el hábitat de M. nahuelbutensis que “ha sido reemplazado en más de un 90% por plantaciones forestales”, que suman al peligro latente de incendios forestales, los cambios en el uso del suelo y las diversas actividades.
Las especies de plantas descubiertas, según el estudio, están sumamente restringidas a localidades particulares convirtiéndolas en espacios de protección para su cuidado y conservación futura.
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