El desempeño de la industria de subproductos de aserraderos muestra una señal clara: la eficiencia productiva está aumentando, incluso en un contexto donde el volumen total no logra consolidar un crecimiento sostenido, según datos del Infor.

De acuerdo con los datos más recientes, el volumen promedio por unidad productiva ha mantenido una tendencia al alza durante la última década, alcanzando en 2024 su nivel más alto del período analizado. Este repunte marca un punto relevante, ya que sitúa al indicador cerca de sus máximos históricos y confirma una mejora en la productividad por unidad.

Sin embargo, este avance contrasta con la evolución del volumen total de subproductos, que ha mostrado fluctuaciones y un comportamiento más bien estable, sin incrementos significativos en los últimos años. Incluso, tras el peak observado en 2018, se registran caídas importantes en 2019, 2022 y 2023, con una recuperación parcial en 2024.

La variación interanual refleja esta volatilidad: tras un fuerte crecimiento de 12,2% en 2018, el sector experimentó contracciones relevantes, destacando la caída de 11,8% en 2022. No obstante, el último año muestra una recuperación de 6,1%, lo que podría indicar un cambio de tendencia.

Al analizar el segmento de grandes aserraderos —aquellos con producción superior a 100.000 m³—, se observa que el número de unidades ha disminuido levemente desde 2019, pasando de 18 a 16 en 2024. Esta reducción fue particularmente sostenida hasta 2022, con leves fluctuaciones posteriores.

En este segmento, el comportamiento del volumen promedio ha seguido una trayectoria similar a la del volumen total, con una caída en los años recientes. Sin embargo, entre 2023 y 2024 se evidencia una recuperación del indicador promedio, pese a que el volumen total aún se mantiene por debajo de niveles históricos.

Este fenómeno sugiere un cambio estructural en la industria: la producción tiende a concentrarse en menos unidades, pero con mayores niveles de eficiencia o mejor uso de su capacidad instalada. En otras palabras, el sector estaría avanzando hacia una mayor productividad, compensando la menor cantidad de actores con un mejor desempeño operativo.

En conjunto, los datos apuntan a una industria que, aunque enfrenta desafíos en términos de volumen, muestra señales positivas en eficiencia y adaptación productiva.

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