En Acoforag creemos que cada historia del bosque merece ser contada. Esta vez, el protagonista es Nolberto Pardo, conductor forestal que, con humildad y constancia, ha convertido el volante y los caminos rurales en su forma de vida.
Desde las primeras horas del día, Nolberto recorre rutas del sur de Chile trasladando madera de pino y eucalipto desde faenas forestales hacia centros de acopio y plantas industriales. Su labor, muchas veces silenciosa, es esencial: no solo transporta carga, sino que conecta territorios, comunidades e industrias, cumpliendo un rol clave dentro de la cadena productiva forestal.
Para Nolberto, sin embargo, el bosque es mucho más que trabajo. “Es parte de uno”, afirma. Su vínculo con el entorno refleja una mirada que combina sustento y respeto. “Cada carga que llevamos es fruto del trabajo de muchos, pero también de un recurso natural que no podemos dar por hecho”, agrega, evidenciando una conciencia cada vez más relevante en el sector.
En un contexto donde la sustentabilidad se ha vuelto urgente, historias como la suya ponen rostro humano a una industria que suele medirse en cifras. Detrás de cada operación, hay personas, oficios y una relación profunda con el entorno natural.
Desde Acoforag destacan la importancia de visibilizar estas experiencias. A través de relatos como el de Nolberto Pardo, buscan relevar no solo el valor productivo del bosque, sino también la responsabilidad compartida de cuidarlo y proyectarlo hacia el futuro.
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