Con más de 500 atentados incendiarios contabilizados en los últimos 12 años, los contratistas forestales son el sector productivo más atacado por las organizaciones violentistas y delictuales de la macrozona sur. Ahora, además, suman números rojos en materia de cesantía debido a los menores precios de la madera y la baja en las exportaciones. En los primeros cinco meses de 2026, estas disminuyeron en 15,4”, según confirmó el Instituto Forestal (Infor).

La familia del contratista Juan Navarrete, víctima frecuente de hechos de violencia, lamenta que “junto al tema archiconocido de la seguridad, ahora enfrentamos escasez de trabajo”. Yasna Navarrete añade: “Pese a que mi familia lleva décadas en este rubro, una crisis como la que actualmente vive el sector forestal no la habíamos visto nunca”.

Navarrete asegura que “incluso, una de las empresas forestales grandes este año suprimió el área donde empieza el proceso productivo de los árboles y no sabemos si en 2027 la va a retomar” y agrega que “ahora estamos viviendo un problema de inseguridad laboral tremendo, que es un golpe más para los contratistas forestales y sus familias”.

Desde la Asociación de Contratistas Forestales (Acoforag), advierten que unas 80 empresas y alrededor de 4 mil puestos laborales ha perdido este sector en los últimos años. “Este es el resultado de casi 30 años de ataques terroristas en el sur, de incendios forestales intencionales y de pérdida de certezas jurídicas”, dice el gerente de Acoforag, René Muñoz. “Frente a este escenario, las empresas van eliminando puestos de trabajo y terminan por irse de la zona”, recalca.

Baja inversión y cambio de rubro

“Como no se proyectan mejores condiciones, las empresas forestales están llevando sus inversiones a otros países y los contratistas están cambiando de rubro”, sostiene Muñoz.

Plantea que “las grandes empresas no están invirtiendo en la formación de nuevos bosques, proceso que incluye plantaciones y podas. Eso demuestra el desinterés que hay de seguir contando con los recursos para alimentar la industria”, dice.

El representante gremial afirma que “hoy no tenemos forestación, que es la plantación de nuevos bosques” y añade que “como somos un sector que trabaja a largo plazo, con árboles que se plantan hoy y maduran en 150 20 años, todo lo que dejemos de hacer hoy lo vamos a ver reflejado más adelante. La inseguridad está hipotecando el futuro, porque en algunos años no van a existir los bosques suficientes para cubrir la demanda”, lamenta René Muñoz.

Precios, costos y aranceles

La Corporación Chilena de la Madera (Corma) confirma “el escenario complejo” que enfrenta el sector. Su presidente para La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, Antonio Soto, sostiene que “la situación que afecta al área forestal tiene diversos factores: hay temas de precios, de costos de los insumos, como el petróleo, de aranceles” y reconoce que en materia de impacto en el empleo, “las más afectadas son las empresas prestadoras de servicio. De hecho, algunas pymes han tenido que ir cerrando”.

El representante macrozonal de Corma detalla que la situación sectorial fue expuesta al Presidente José Antonio Kast, durante su visita de la semana pasada a La Araucanía.

“Le hicimos ver lo complejo que está el tema y lo impordestruido tante que es la seguúltimos - ridad para las empresas. Esto ha sido un factor clave, porque hay mucha gente que no se atreve a volver a plantar, porque hay incertidumbre”, recalca Antonio Soto.

Alta intencionalidad en los incendios

Asimismo, detalla que le expusieron al jefe de Estado la preocupación que existe en el gremio frente a la alta intencionalidad de los incendios forestales que se producen cada temporada de verano.

“Actualmente, la intencionalidad está entre el 60% y 70% en la macrozona sur y supera el 80% en el sector de Malleco”, argumenta.

El ejecutivo de Corma adelanta que “nosotros ya estamos trabajando en temas preventivos, pero para enfrentar esa situación es imprescindible contar con una buena ley forestal”. En esa dirección, considera que “el proyecto que actualmente se tramita en el Congreso hay que revisarlo, porque hay que mejorar la prevención de los siniestros en áreas como el combate nocturno, tanto con brigadas terrestres como con recursos aéreos”. Añade que la iniciativa también debe incluir “la persecución de los responsables de iniciar el fuego y, de igual manera, la restauración de las superficies que son arrasadas por el fuego, las que hoy no se están recuperando”.

Propietarios de pequeños bosques

Antonio Soto expone que “otro tema central es ayudar a los pequeños propietarios de bosques que han sido afectados tanto por atentados, en los que han sido quemados sus vehículos y maquinarias, como por los incendios de bosques”.

También suma la situación de “los pequeños aserraderos que, sin duda, lo están pasando mal por la disminución de la actividad”.

Como parte de las medidas que podrían apuntar a una reactivación del sector, Soto propone planes que promuevan el consumo interno de la madera. “Hacen falta políticas públicas que incentiven la utilización de este recurso a nivel local, porque en la medida que tengamos demanda, el sector va a lograr un nuevo auge, que empuje el sector desde las plantaciones y genere un encadenamiento productivo”, recalca.

"La idea es no seguir perdiendo gente”

En cuanto a la eliminación de puestos laborales en el área, Soto asegura que “la idea nuestra es que no sigamos perdiendo gente” y recuerda que “así lo pidió el propio Presidente Kast en Enela”, aludiendo al Encuentro Empresarial de La Araucanía, realizado la semana pasada en Temuco. “Nos llamó a aguantar la crisis y esperar lo que se pueda venir en las próximas semanas. Las bencinas y el petróleo ya están bajando y esperamos que se aprueben las reformas que el Gobierno ha propuesto”, dice y prosigue: “Por el momento, nuestra meta es no sacar a nadie más. Y el compromiso es que, apenas se arreglen las cosas, poder recuperar toda la mano de obra que hemos perdido”.

Fuente: El Mercurio

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