Estados Unidos anunció la aplicación de nuevos aranceles a 60 de sus principales socios comerciales, entre ellos Chile, como parte de una política destinada a reforzar las restricciones a las importaciones asociadas al trabajo forzoso. Para el país, la sobretasa será de 12,5% y afectará a determinados productos que no se encuentren dentro de las categorías exentas.

La medida fue confirmada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) y se enmarca en una nueva etapa de la política comercial impulsada por la administración del presidente Donald Trump, que busca exigir a sus socios comerciales estándares equivalentes a los establecidos por la legislación estadounidense en materia de trabajo forzoso.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sostuvo que el país norteamericano mantiene una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso desde hace casi un siglo y que ahora busca que otras economías adopten mecanismos similares.

Chile cuestiona la decisión

Desde la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) manifestaron que la aplicación de la medida no se ajusta a los antecedentes técnicos, jurídicos y políticos presentados por Chile durante el proceso de revisión realizado por las autoridades estadounidenses.

La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, afirmó que Chile cuenta con una sólida institucionalidad laboral y un marco regulatorio robusto para prevenir y erradicar el trabajo forzoso, respaldado por los convenios internacionales suscritos por el país.

La autoridad precisó además que la resolución estadounidense no sostiene que Chile exporte bienes producidos mediante trabajo forzoso ni identifica productos chilenos específicos asociados a esta práctica. Según explicó, la decisión responde a diferencias en la evaluación que realiza Estados Unidos respecto de los mecanismos regulatorios considerados efectivos para impedir este tipo de importaciones.

Pese a ello, desde el Gobierno recalcaron que la medida tiene un carácter transversal y afecta a un total de 60 economías, por lo que no constituye una acción dirigida particularmente contra Chile.

Cómo se aplicarán los aranceles

El nuevo esquema contempla aranceles del 10% y del 12,5%, dependiendo de las políticas implementadas por cada país respecto de la prohibición del trabajo forzoso en las cadenas de suministro.

El arancel de 10% será aplicado a países que ya cuentan con prohibiciones específicas, que han asumido compromisos mediante acuerdos comerciales recíprocos o que mantienen regímenes parciales para restringir las importaciones de productos elaborados bajo estas condiciones. Entre ellos se encuentran Argentina, Canadá, México, India, Reino Unido y Bangladesh, entre otros.

En tanto, Chile forma parte del grupo de economías que estarán sujetas a una sobretasa de 12,5%, junto con otros países que, según la evaluación estadounidense, no cumplen plenamente con los criterios establecidos por la USTR.

Las 60 economías afectadas representan el 99,4% del total de las importaciones que realiza Estados Unidos, lo que refleja el amplio alcance de la medida.

Algunos productos quedarán exentos

La autoridad comercial estadounidense informó que determinados bienes estarán excluidos del nuevo arancel. Entre ellos se encuentran materias primas cuya aplicación de tarifas pueda generar problemas de abastecimiento interno en Estados Unidos, productos capaces de provocar disrupciones económicas relevantes y aquellos que no pueden ser producidos localmente en cantidades suficientes o a precios competitivos.

El cobre figura entre los productos exentos, una noticia relevante para Chile considerando su condición de principal exportador mundial del mineral.

Asimismo, algunos productos provenientes de determinados países beneficiados con acuerdos o compromisos específicos en materia laboral también quedarán excluidos del pago de estas sobretasas.

Impacto y negociaciones

El anuncio se produce en momentos en que expiraba el plazo de vigencia del arancel general del 10% establecido previamente por la administración Trump, configurando un nuevo capítulo en la estrategia comercial estadounidense.

Durante las últimas semanas, representantes del Gobierno chileno y del sector privado participaron en reuniones realizadas en Washington para presentar los antecedentes del país ante la USTR y defender el cumplimiento de los estándares laborales nacionales.

Uno de los argumentos planteados por Chile apunta a la importancia estratégica del Tratado de Libre Comercio vigente con Estados Unidos desde 2004 y al carácter complementario que presentan varias de las exportaciones chilenas en el mercado norteamericano. Un ejemplo es el salmón, cuya producción es prácticamente inexistente en Estados Unidos, lo que convierte a Chile en un proveedor clave para ese mercado.

Aunque la medida no apunta directamente a productos chilenos elaborados con trabajo forzoso, la imposición del arancel de 12,5% abre un nuevo escenario para las relaciones comerciales entre ambos países y podría dar paso a futuras negociaciones orientadas a revisar los mecanismos regulatorios reconocidos por la autoridad estadounidense.

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