El invierno es una etapa decisiva para disminuir el riesgo de hongos de la madera en nogales, una de las principales amenazas sanitarias para este cultivo. Tal como informó PlanetNuts, las labores que se realizan durante el receso invernal pueden marcar la diferencia en la condición de los árboles durante la primavera y en la calidad de la cosecha.
El Dr. Ernesto Moya Elizondo, fitopatólogo y académico de la Universidad de Concepción, explica que la poda y el saneamiento del huerto permiten reducir las fuentes de infección antes del inicio del nuevo ciclo productivo. Cuando estas labores se ejecutan de manera oportuna, es posible mantener árboles más sanos y disminuir la incidencia de enfermedades en el largo plazo.
La importancia de proteger los cortes de poda
Una de las principales recomendaciones del especialista es proteger todos los cortes de poda inmediatamente después de realizar la labor, utilizando fungicidas o productos biológicos. En predios con una alta presión de infección, también aconseja repetir las aplicaciones o combinar distintas herramientas de manejo.
Tal como detalló el especialista también recomienda evaluar la carga de infección presente en las yemas mediante el sistema BotMon, una herramienta desarrollada para detectar patógenos pertenecientes a las familias Botryosphaeriaceae y Diaporthaceae, asociadas a los hongos de la madera. Este monitoreo corresponde a un servicio entregado por el Laboratorio de Fitopatología de la Universidad de Concepción.
Los errores que aumentan el riesgo de infección
El especialista también advirtió que existen prácticas que favorecen el desarrollo de estas enfermedades si no se corrigen a tiempo.
“Entre los errores más comunes se encuentran no proteger los cortes de poda y no reducir las fuentes de inóculo antes del invierno. Eliminar madera enferma y ramas muertas reduce la disponibilidad de esporas. Estas medidas ayudan a disminuir daños asociados a heladas, insectos y lluvias primaverales que favorecen el atizonamiento de frutos”, señala el Dr. Ernesto Moya Elizondo.
A ello se suma otro aspecto clave: no dejar restos de poda infectados dentro del huerto. La madera enferma puede continuar liberando esporas durante largos periodos y transformarse en un foco permanente de reinfección. Por ello, mantener una adecuada higiene del predio y realizar oportunamente las labores culturales ayuda a disminuir la presión de la enfermedad con el paso de las temporadas.
Entre los patógenos más frecuentes en nogales se encuentran Lasiodiplodia, Diplodia, Diaporthe (Phomopsis) y Neofusicoccum. Además, factores como heridas provocadas por conchuelas, exceso de vigor, presencia de bosques nativos o de cultivos hospedantes y la existencia de madera muerta favorecen la infección. Durante la primavera, se recomienda monitorear la aparición de ramas marchitas y cancros para eliminar de forma oportuna el material afectado.
La combinación de monitoreo, poda sanitaria y protección de heridas sigue siendo la estrategia más efectiva para reducir el impacto de los hongos de la madera y mantener la sanidad de los huertos de nogal.
Fuente: Reporte Agrícola
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