Los hongos de la madera continúan siendo una de las principales amenazas para la productividad y la vida útil de los huertos frutales, debido a que permanecen ocultos al interior de los árboles y suelen pasar desapercibidos durante los primeros años de infección.
Frente a este desafío, investigadores de INIA Quilamapu en Chile presentaron los resultados del proyecto Trunkguard, un bioinmunizante desarrollado para el control de estas enfermedades en frutales.
Pérdidas de hasta un 66% en rendimiento
La coordinadora del proyecto y fitopatóloga de INIA Quilamapu, Daina Grinbergs, explicó que las enfermedades de la madera suelen recibir menos atención que aquellas que afectan hojas o frutos, debido a que los hongos permanecen dentro del tejido leñoso y no siempre presentan síntomas visibles. Sin embargo, advirtió que su impacto productivo es significativo.
"Hemos observado reducciones de rendimiento de hasta un 65% en avellano europeo, 45% en cerezo, 66% en manzano y 40% en arándano, todos ellos afectados por hongos de la madera", señaló.
La investigadora agregó que estas enfermedades también reducen el calibre y la calidad de la fruta, disminuyen la vida útil de los huertos y obligan a realizar replantes anticipados, incrementando los costos de producción.
Grinbergs explicó que Trunkguard surgió tras detectar en huertos de manzano árboles que, luego de presentar síntomas de plateado, recuperaban espontáneamente su capacidad productiva.
Los análisis revelaron que estos ejemplares poseían una microbiota más diversa y abundante que la de árboles enfermos. A partir de esos microorganismos, el equipo desarrolló el formulado biológico que dio origen a Trunkguard.
Las investigaciones demostraron que estos microorganismos inhiben el crecimiento de importantes hongos de la madera, entre ellos Chondrostereum —causante del plateado—, Cytospora, Callosphaeria, Eutypa y Nectria. Además, producen metabolitos volátiles capaces de limitar el desarrollo de estos patógenos.
Resultados promisorios en distintas especies
Los investigadores también comprobaron que Trunkguard no solo actúa directamente sobre los hongos, sino que además estimula los mecanismos de defensa de especies como cerezo, manzano, arándano y ciruelo, activando genes relacionados con la respuesta inmune de las plantas.
Las evaluaciones realizadas en invernadero mostraron que el formulado reduce el desarrollo de los hongos y la decoloración de la madera en plantas de cerezo, además de inducir respuestas inmunológicas.
Pese a los resultados obtenidos, Grinbergs indicó que aún se requieren nuevas investigaciones antes de avanzar hacia su comercialización.
"Debido a la importancia que ha adquirido el avellano europeo en Chile, estamos evaluando la eficacia del producto frente a los hongos que afectan este cultivo, con resultados muy interesantes", comentó.
El siguiente paso del proyecto será validar el desempeño de Trunkguard en un mayor número de especies frutales, así como en viveros y huertos comerciales, con el objetivo de consolidarlo como una herramienta biológica para el manejo sustentable de los hongos de la madera y contribuir a prolongar la vida útil de los huertos.
La iniciativa fue financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través de Fondef.
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