Algo está cambiando en la forma de construir en Chile. La madera, antes asociada principalmente a viviendas tradicionales o terminaciones interiores, gana cada vez más espacio en edificios públicos, establecimientos educacionales e infraestructura de mayor complejidad. Detrás de esta tendencia existe una búsqueda por materiales renovables, sistemas constructivos más eficientes y obras capaces de responder a los desafíos ambientales y climáticos del futuro.
Es el caso de la Escuela Salvador Allende de Pailahueque, en Ercilla. El establecimiento considera más de 4 mil m² construidos en madera, incorporando salas de clases, biblioteca, comedor, cocina, áreas administrativas y gimnasio. La edificación, que se encuentra en su etapa final de construcción, permitirá duplicar la matrícula actual, alcanzando una capacidad cercana a los 300 estudiantes y mejorando significativamente las condiciones de aprendizaje para la comunidad educativa local.
El proyecto, destacado como una de las obras públicas en madera masiva más relevantes del país, incorpora soluciones provistas por ARAUCO a través de Hilam, su división especializada en madera de ingeniería. Considera paneles de CLT —madera contralaminada— y elementos de madera laminada estructural, fabricados con precisión industrial fuera de obra y posteriormente ensamblados en terreno, reduciendo tiempos de construcción y optimizando recursos.
“Este proyecto contribuye a una arquitectura diferente, especialmente en el sur de Chile, donde existe una identidad cultural profunda con la madera. Ver una escuela pública de primer nivel en Pailahueque, comuna rural de La Araucanía, construida con nuestras soluciones, nos llena de orgullo”, señaló Tito Jara, gerente del Negocio Maderas Chile de ARAUCO.
Ventajas de la madera
En un escenario que exige repensar la productividad y sustentabilidad de la construcción, la madera aparece como una alternativa concreta y cada vez más valorada. Se trata de un material renovable, capaz de almacenar carbono durante toda su vida útil, con un destacado desempeño térmico y que permite procesos constructivos más rápidos y controlados.
En Pailahueque, esas ventajas se traducen en una obra industrializada, con menos residuos, menores interferencias en terreno y un diseño especialmente pensado para las condiciones climáticas de La Araucanía. Según antecedentes del proyecto, la construcción registró una reducción superior al 50% en la generación de residuos respecto de una obra tradicional de similares características.
El uso de madera masiva, sin embargo, requiere de un importante trabajo de planificación y criterio técnico. Timber Ingeniería y Construcción en Madera mecanizó los elementos estructurales y combinó CLT con madera laminada para optimizar costos, rendimiento y eficiencia estructural. “Para lograr proyectos realizables, el CLT debe ocuparse donde es productivo y eficiente. La clave está en optimizar las materialidades”, señaló Carlos Berzosa, gerente general de Timber.
Más allá de sus cifras y características técnicas, esta nueva escuela representa una señal del camino que comienza a recorrer la construcción chilena. La obra demuestra cómo la innovación tecnológica, la industrialización y el uso sostenible de los recursos forestales pueden integrarse para crear infraestructura pública de alto estándar, capaz de responder a las necesidades de las comunidades y, al mismo tiempo, aportar a una construcción más sustentable. Esta nueva escuela muestra cómo tradición e innovación pueden encontrarse bajo un mismo techo.
El reportaje en la Revista Acoforag
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