El trabajo forestal en Chile se desarrolla en un contexto de alta formalidad, regulación y fiscalización. Las empresas contratistas forestales realizan sus labores bajo contratos de trabajo, con pleno cumplimiento de las obligaciones previsionales, normas de seguridad y salud ocupacional, capacitación permanente y supervisión de organismos públicos y privados.
Por ello, resulta impropio instalar sospechas generalizadas sobre una actividad que emplea a miles de personas en distintas regiones del país y constituye una importante fuente de desarrollo local.
El régimen de subcontratación en el sector forestal no opera al margen de la ley, sino dentro de un marco normativo específico. La Ley N.º 20.123 establece responsabilidades claras para las empresas principales y contratistas, resguardando los derechos de los trabajadores y asegurando mecanismos de control, fiscalización y cumplimiento.
En este sentido, las faenas forestales están sujetas a exigencias laborales, previsionales y de seguridad que son verificadas regularmente por la Dirección del Trabajo, las mutualidades, las empresas mandantes, las entidades certificadoras y otros organismos competentes.
Asociar livianamente a los servicios forestales con prácticas de trabajo forzoso, como lo ha señalado la ONG Fundación Libera, no solo desconoce esta realidad, sino que también daña injustamente la reputación de trabajadores, emprendedores, empresas contratistas y comunidades que han construido una actividad basada en el esfuerzo, la especialización y el cumplimiento normativo.
Una acusación de tal gravedad requiere antecedentes concretos, verificables y debidamente fundados, y no afirmaciones genéricas que terminan afectando a todo un sector productivo.
La mejora continua, la prevención de riesgos, la capacitación, el diálogo social y el respeto por la dignidad de las personas son principios que forman parte del trabajo diario de los contratistas forestales. Estos elementos constituyen la base del compromiso del sector con el trabajo decente y el desarrollo sostenible.
Por ello, frente a declaraciones que instalan dudas sin distinguir realidades ni aportar antecedentes específicos, corresponde reafirmar que el trabajo forestal chileno es voluntario, remunerado, regulado y fiscalizado. Los contratistas forestales cumplen un rol esencial en la cadena productiva y mantienen un compromiso permanente con la seguridad de sus trabajadores, el respeto de sus derechos y el desarrollo de las comunidades donde operan.
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