No hay grandes maquinarias ni extensas faenas. El trabajo comienza caminando, con botas, sacos al hombro y los sentidos atentos para identificar las especies que la naturaleza ofrece en el momento preciso. Así trabajan las integrantes de la Asociación de Recolectoras Sol Naciente de Manco, en la comuna de Florida, quienes han transformado la recolección de productos forestales no madereros en una forma de vida y de cuidado del territorio.
La agrupación nació formalmente en 2014 con cerca de 30 socios y hoy mantiene a unas 15 personas vinculadas a sus actividades. Mujeres y hombres forman parte de la organización, aunque han sido ellas quienes históricamente han liderado el rescate y la transmisión de los conocimientos sobre las plantas medicinales y sus propiedades.
Su presidenta, Mary Núñez, destaca que el trabajo colectivo ha sido fundamental para mantenerse vigentes a pesar de las dificultades que enfrenta esta actividad.
Saberes compartidos
Los productos que recolectan cambian con las estaciones del año. Poleo, menta, manzanilla, hierba de San Juan, boldo, peumo, matico, romero y diversas variedades de eucalipto forman parte de las especies que obtienen durante el año. También trabajan con rosa mosqueta, uno de los productos con mayor potencial para el desarrollo de nuevos productos.
La agrupación incorporó recientemente una máquina que permite separar la pulpa del fruto, abriendo nuevas oportunidades para agregar valor a su producción.
Sin embargo, la cantidad recolectada nunca responde a grandes volúmenes. Como explica Mary Núñez, "nosotros recolectamos lo que podemos traer caminando", una frase que resume el respeto con que realizan esta labor y la estrecha relación que mantienen con el bosque y sus ciclos naturales.
La organización trabaja en predios propios, particulares y en terrenos a los que acceden gracias a convenios con empresas forestales. No obstante, reconocen que los incendios forestales y la disminución del bosque nativo ha reducido considerablemente la disponibilidad de algunas especies como hierbas, hongos y frutos
Trabajo paciente
La labor continúa en la sala de procesos de la asociación, donde las hierbas son lavadas, seleccionadas y deshidratadas para conservar sus propiedades medicinales. El espacio cuenta con un horno deshidratador, acceso al agua gracias a un pozo profundo y equipamiento obtenido mediante diversas alianzas con instituciones y organizaciones colaboradoras.
Una vez procesados, los productos son comercializados en ferias locales, vendidos a empresas forestales o distribuidos a través de intermediarios. Entre las preparaciones que elaboran destacan mezclas medicinales como el tradicional "pectoral", utilizado para aliviar molestias respiratorias, además de infusiones destinadas al bienestar digestivo.
Las integrantes de Sol Naciente también participan constantemente en capacitaciones impartidas por universidades y organizaciones no gubernamentales, incorporando nuevas herramientas técnicas y tecnológicas que fortalecen su trabajo.
Comunidad viva
Pero quizás el principal valor de la agrupación no se mide en kilos recolectados ni en ventas realizadas. Para muchas de sus integrantes, Sol Naciente se ha transformado en un espacio de encuentro, aprendizaje y compañía.
Irlandia Romero, integrante de la asociación, destaca el impacto que tiene este trabajo en la vida cotidiana de quienes participan. "Acá venimos, nos reímos, conversamos, tomamos un tecito y eso nos ayuda muchísimo", comenta, reflejando el espíritu que caracteriza a la agrupación.
La recolección se convierte así en una actividad que fortalece la salud emocional, el sentido de pertenencia y los lazos comunitarios en el mundo rural.
A pesar de las dificultades, las recolectoras continúan buscando nuevas oportunidades para agregar valor a sus productos, transmitir sus conocimientos y mantener viva una actividad que combina tradición, sustentabilidad y desarrollo local.
Desde Acoforag valoramos el trabajo que realiza la Asociación de Recolectoras Sol Naciente de Manco, cuyo esfuerzo demuestra que el bosque entrega mucho más que madera. Los productos forestales no madereros representan una valiosa oportunidad para impulsar economías rurales sostenibles, preservar el patrimonio natural y fortalecer las comunidades que conviven diariamente con el territorio.
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