Para Leslie Aranda, presidenta de Team Mujeres Riders Chile, el bosque nunca ha sido solo el escenario donde practica enduro. Es el lugar donde encuentra libertad, desconecta de la rutina y comparte con otras mujeres una pasión que ha transformado en un compromiso con la naturaleza.

"Lo que practicamos en el enduro es mucho más que andar en moto. Es una libertad, una conexión con el medio ambiente y, sobre todo, un respeto con la naturaleza", resume.

Con 37 años, Leslie lleva cerca de seis años compitiendo en motocross y enduro, aunque su historia con las motocicletas comenzó mucho antes. "Aprendí a andar en moto cuando tenía como 10 años. Mi papá nos enseñó junto con mi hermano. Después pasaron muchos años hasta que empecé a competir", recuerda.

Hoy lidera Team Mujeres Riders Chile, una agrupación que reúne a cerca de 20 mujeres de distintas regiones del país. "Formé este team para darle un espacio a las mujeres, para que ellas pudieran sentirse cómodas en este mundo, que sigue siendo mucho más de hombres que de mujeres", explica.

Respeto compartido

Cada entrenamiento y competencia comienza respetando una regla fundamental: cuidar el entorno. Las rutas están previamente autorizadas, delimitadas y señalizadas para evitar cualquier intervención fuera de los circuitos establecidos.

"Nosotros tenemos espacios abiertos para entrenar y las pistas están marcadas. No nos salimos de esos parámetros. Donde está marcada la pista, por ahí se pasa. No se invade una zona para destruir ni nada de eso", afirma.

Muchas de estas rutas atraviesan predios particulares o terrenos administrados por empresas forestales, siempre con autorización de sus propietarios.

Para Leslie, esa responsabilidad nace de la propia esencia del deporte. "Nos interesa muchísimo cuidar la naturaleza porque es parte nuestra. Si no tenemos los cerros, ¿dónde andamos?, ¿dónde entrenamos?", plantea.

Y agrega que el bosque representa mucho más que un circuito. "No es solamente un lugar para pasar con la moto. Ahí vivimos nuestra pasión, compartimos con nuestros amigos y llegamos a lugares maravillosos que muchas veces no se pueden conocer de otra manera".

Mucho más

Los incendios forestales dejaron una profunda huella entre quienes practican enduro. Muchos de los senderos donde entrenaban desaparecieron bajo el fuego. "Estábamos todos devastados porque eran nuestros lugares de entrenamiento. Pero también eran lugares donde encontrábamos tranquilidad y esa conexión especial con la naturaleza", recuerda.

La experiencia reforzó el compromiso ambiental del grupo. "Nosotros mismos asumimos esa responsabilidad como deportistas. Si hacemos este deporte es porque somos amantes de la naturaleza. Si no, estaríamos haciendo karting en un espacio cementado", comenta.

Ese compromiso también involucra a quienes acompañan las competencias. "La mayoría tiene el compromiso de llevarse su basura y cuidar el entorno. La cultura que existe entre nosotros es cuidar el lugar donde estamos".

Fuera del cronómetro, el espíritu del enduro cambia por completo. "Si alguien queda atrapado, el otro lo ayuda, lo empuja o le pasa la moto. Se forma una verdadera hermandad", relata.

Desde Acoforag valoramos el compromiso de Team Mujeres Riders Chile con el cuidado del patrimonio forestal. Su ejemplo demuestra que el deporte y la conservación pueden avanzar de la mano cuando el respeto por los bosques se convierte en parte esencial de la propia cultura deportiva.


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