Con la mirada puesta en los próximos meses y en la necesidad de anticiparse a los incendios forestales, autoridades de La Araucanía revisaron los avances de los Planes Comunales de Prevención y Mitigación de Incendios Forestales, junto con los mapas de riesgo elaborados por la Corporación Nacional Forestal (CONAF).

La información disponible abarca a las 32 comunas de la región e incorpora antecedentes territoriales sobre ocurrencia de incendios, superficie afectada, principales causas y registro de quemas. El objetivo es que estos datos permitan a los municipios identificar los sectores más vulnerables y definir con anticipación las medidas que deben implementarse.

En materia de planificación comunal, los documentos ya fueron entregados en Los Sauces, Traiguén y Victoria, mientras que Lumaco se encuentra próximo a incorporarse al proceso.

El delegado presidencial regional, Francisco Ljubetic, sostuvo que contar con esta información representa un punto de partida para que los municipios asuman un rol activo en la prevención.

“Hoy día las 32 comunas de La Araucanía tienen sus mapas de riesgo de incendio y a partir de ello hay que trabajar. Es imperativo que cada uno de los alcaldes realice las tareas que le corresponden en sus propias comunas”, afirmó.

Los instrumentos permiten establecer prioridades en materias como manejo de vegetación y combustibles, limpieza de sectores críticos, intervención de fajas viales, patrullajes preventivos y regulación del uso del fuego. También consideran acciones de educación, trabajo con las comunidades y medidas específicas para sectores de interfaz urbano-rural e infraestructura crítica.

Desde el Gobierno Regional también se anticipó un seguimiento a las acciones que desarrollen los municipios y se planteó la necesidad de avanzar en ordenanzas comunales que permitan fortalecer la prevención y establecer medidas acordes a la realidad de cada territorio.

La prevención antes de la emergencia

Para CONAF, uno de los principales desafíos es aprovechar los meses previos al periodo de mayor riesgo para ejecutar las medidas identificadas en los planes.

El director regional de la corporación, Héctor Tillería, señaló que este es el momento para avanzar en trabajos preventivos y no esperar a que comiencen las emergencias.

“Es el momento donde tenemos que trabajar en incendios forestales, en las medidas de prevención y mitigación, con cortafuegos, con trabajo en las escuelas, en los consultorios y en las infraestructuras críticas, para tratar de llegar a un verano con las medidas establecidas”, indicó.

La autoridad advirtió además que la expansión de las parcelaciones ha generado nuevos escenarios para la ocurrencia y propagación del fuego, especialmente en zonas rurales donde existe una alta concentración de viviendas.

“Hoy hablamos de incendios rurales, en los cuales tenemos una alta densidad de viviendas, principalmente por el efecto de las parcelaciones, y eso hace mucho más difícil el combate y el control de un incendio forestal”, explicó Tillería.

En este contexto, la prevención adquiere especial relevancia, considerando que un incendio en sectores con viviendas dispersas puede transformarse rápidamente en una emergencia de mayor complejidad.

Coordinación y trabajo territorial

El director regional de SENAPRED, Ian Gorayeb, destacó que la preparación requiere coordinación entre los distintos organismos que intervienen antes y durante una emergencia.

Según explicó, ya se están desarrollando mesas de trabajo con municipios, servicios públicos y organizaciones privadas, con el propósito de avanzar en acciones de preparación, incluyendo simulacros.

La metodología de los planes comunales contempla cuatro etapas: diagnosticar, priorizar, coordinar y ejecutar. Con ello se busca que el levantamiento de información no quede únicamente como un diagnóstico, sino que derive en una programación de medidas, responsables y mecanismos de seguimiento.

El desafío para La Araucanía durante los próximos meses será, precisamente, transformar los mapas de riesgo y los planes comunales en intervenciones visibles en terreno.

La tarea considera reforzar la coordinación entre municipios, CONAF, SENAPRED, Bomberos, empresas, agricultores y comunidades, especialmente en aquellos sectores donde confluyen vegetación, infraestructura y viviendas.

El objetivo final es reducir la exposición y vulnerabilidad de los territorios frente a los incendios forestales y mejorar las condiciones de protección para las personas, sus viviendas, la infraestructura crítica y el patrimonio natural de la región.

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