Por Dr. Eduardo Peña F, académico de la Facultad de Ciencias Forestales de la U. de Concepción.
En la comunidad en general existe la creencia que el bosque nativo es menos susceptible a ser afectado por los incendios forestales. Pero la verdad es que esto nunca ha sido de esta forma, basta recordar que en la historia de Chile los bosques del sur ardieron durante meses en Coyhaique y en Osorno-Puerto Montt. Esto se ratifica por los incendios de Agua Fría en Molina que ardió por 76 días (2020) y el incendio de Cochrane (2019) que estuvo quemando bosque nativo durante 90 días.
Efectivamente en el pasado cuando llovía con mayor frecuencia y la temperatura era más baja, la humedad del combustible muerto que está en el piso forestal evitaba que ocurriera ignición. Sin embargo, con el cambio climático este combustible está en condiciones de arder y facilitar la propagación del fuego.
A continuación, se discutirán varios factores que hacen más susceptibles al fuego a los bosques nativos
Carga de combustible muerto: El bosque nativo en general tiende a acumular mayor carga de combustible, en especial combustible grueso, lo cual junto a un suelo orgánico generará incendios que arderán por largo tiempo en un mismo punto y por ello el daño a los ecosistemas serán más severos.
Mayor resistencia al control: Las brigadas de combate son efectivas si acceden rápidamente al sitio afectado y pueden construir líneas de control, en la cordillera esto no es posible con efectividad. Eso explica la prolongada extensión de los dos últimos incendios en bosque nativo donde ambos superaron los 2 meses de propagación, quemando cada uno de ellos sobre las 13.000 ha.
Limitada eficacia de helicópteros y aviones: La efectividad de estos equipos depende de lanzar con alta frecuencia y baja altura, para mayor precisión y menor evaporación. En la cordillera esto no es posible sin riesgo para los pilotos, por lo que deben hacerlo desde mayor altura o, en algunas quebradas, no pueden lanzar.
Incremento de los incendios por rayos: En la alta cordillera y desde el 2002 en adelante están incrementando los incendios causados por rayos, al extremo que en la temporada 2015 se registró más de 50 incendios causados por rayos, la mayoría de ellos en la Cordillera de los Andes.
Detección más tardía de los incendios en la cordillera: El éxito del combate depende de detectar el incendio de inmediato, llegar antes de 12 minutos y controlarlo en 20. En zonas de bosque nativo y relieve accidentado esto suele fallar por la falta de detección oportuna y de sistemas en la cordillera.
En adelante, los incendios en bosque nativo serán más frecuentes, extensos y dañinos, afectando incluso zonas que nunca se habían quemado, debido a la alta carga de combustible en el suelo. Por eso, como en la temporada 2024-2025, se justifica restringir el acceso a la cordillera durante alertas rojas.
La nota disponible en la Revista Contratistas Forestales
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