El Presidente de la República, Gabriel Boric, decretó Estado de Catástrofe para las regiones de Ñuble y del Biobío, en medio de la grave emergencia provocada por una serie de incendios forestales que continúan fuera de control y que ya han dejado más de un centenar de viviendas destruidas, además de miles de hectáreas consumidas por el fuego.
La medida busca fortalecer la capacidad de respuesta del Estado ante la magnitud del desastre, permitiendo el despliegue de las Fuerzas Armadas, el refuerzo de las labores de emergencia y un mayor apoyo logístico y operativo para el combate de los incendios, así como para enfrentar posibles desastres asociados. El objetivo central es resguardar la seguridad de la población, proteger la infraestructura crítica y facilitar el trabajo de los equipos de combate y prevención.
Situación crítica en Ñuble
En la región de Ñuble, que se mantiene bajo Alerta Roja regional, las autoridades informaron que más de 4.700 hectáreas han sido afectadas por el avance del fuego. Entre los incendios que generan mayor preocupación se encuentra el denominado “Huracán”, en la comuna de El Carmen, con más de 40 hectáreas consumidas; el siniestro de Monte Negro, en Quillón, con un balance preliminar cercano a las 600 hectáreas; y el incendio de El Cardal, en la comuna de Pinto, que ya supera las 100 hectáreas. Además, se reportan decenas de viviendas destruidas por las llamas.
Emergencia desbordada en el Biobío
La situación en la región del Biobío es igualmente alarmante. Las comunas de Concepción, Penco, Lirquén, Tomé y Florida han sido duramente golpeadas por incendios que avanzaron rápidamente hacia sectores urbanos, impulsados por fuertes vientos y condiciones climáticas adversas.
Según cifras preliminares entregadas por la Municipalidad de Concepción, al menos 253 viviendas habrían resultado destruidas hasta las 06:00 horas de la mañana. El alcalde Héctor Muñoz indicó que el sector El Pino sería el más afectado y advirtió que el número de casas dañadas podría aumentar durante las próximas horas.
Por su parte, el alcalde de Penco, Rodrigo Vera, realizó un desesperado llamado a las autoridades centrales, denunciando una falta de respuesta oportuna del Estado frente a la emergencia. “Esto es un problema de Estado, de nación. Se está quemando una comuna entera”, señaló, solicitando de manera urgente la intervención de las Fuerzas Armadas para resguardar el orden y apoyar las labores de emergencia.
Autoridades advierten magnitud histórica del desastre
El gobernador del Biobío, Sergio Giacaman, calificó la situación como una de las tragedias más graves que ha vivido la región en décadas. En conversación con T13, aseguró que “lo que estamos viviendo es una catástrofe peor, a mi modo de entenderlo, que lo que vivimos en el 2010. El fuego no tiene compasión con nadie, arrasa con todo, y las imágenes son realmente dramáticas”.
Asimismo, advirtió que la emergencia podría agravarse durante el día debido a las condiciones favorables para la propagación del fuego, como el viento y las altas temperaturas. Giacaman también cuestionó la demora en la firma del decreto presidencial que permitiría aplicar medidas como el toque de queda, señalando que una respuesta más contundente es clave para facilitar el trabajo de los equipos de emergencia y resguardar a la población.
Mientras los incendios continúan activos, las autoridades mantienen el llamado a la evacuación preventiva en los sectores de mayor riesgo y a seguir estrictamente las indicaciones de los organismos de emergencia, en una jornada que se anticipa crítica para ambas regiones.
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