A 60 kilómetros de Puerto Montt, en el sector rural de Fresia, nació la historia de Jairo Hernández, un joven artesano que creció entre bosques y tejuelas, heredero de una tradición familiar ligada a la madera. Su abuelo y su padre trabajaron el alerce y el carbón; su madre, pionera en la creación de utensilios rústicos, le transmitió la pasión por las vetas y texturas de la madera. “Ella empezó con cucharas y fuentes hechas a mano, sin internet ni máquinas, solo con ingenio y cariño”, recuerda.

A los 18 años, Jairo dejó Fresia y viajó a Chiloé con la intención de trabajar en el rubro agrícola, pero el destino lo llevó por otro camino. Sin experiencia en carpintería, comenzó ayudando a su madre en una pequeña mueblería artesanal. “No sabía ni poner un tornillo”, confiesa entre risas. Con el tiempo, fue aprendiendo y descubrió en la madera una forma de expresión y sustento.

Su curiosidad lo impulsó a estudiar administración en Temuco, donde conoció a su esposa, Natalie Manríquez. Juntos fundaron Raíces Sureñas, un emprendimiento dedicado a la fabricación de muebles y objetos decorativos con maderas nativas como raulí, laurel, castaño y ciruelillo. “Nos gusta trabajar lo más natural posible, rescatando cada trozo de madera que otros descartan”, dice.

Hoy, el taller funciona como un espacio creativo donde convergen historia y sustentabilidad. Natalie aporta el detalle artístico: pinta aves y flores sobre antiguas tejuelas recuperadas de casas chilotas. Jairo, en tanto, diseña muebles a pedido y piezas únicas que combinan tradición y diseño contemporáneo.

Para él, la madera es mucho más que materia prima: “Cada pieza lleva historia, cultura y un pedazo del alma del bosque. Trabajarla es una forma de honrar lo que somos como país maderero.”

Con 31 años, Jairo continúa expandiendo Raíces Sureñas desde La Araucanía, participando en ferias y difundiendo un mensaje claro: valorar la madera es también valorar nuestras raíces.

Desde Acoforag valoramos el compromiso de jóvenes como Jairo Hernández, que transforman la madera con respeto, creatividad y propósito, manteniendo viva la herencia artesanal del sur de Chile.

La nota pueden verla en la Revista Contratistas Forestales

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