La emergencia forestal en la región del Biobío ha disminuido en comparación con lo vivido durante el fin de semana pasado. Sin embargo, el escenario sigue siendo crítico, especialmente considerando que aún queda más de un mes para que finalice el período de mayor intensidad del verano.
En esa línea, según el balance regional entregado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf) este domingo 25 de enero, se registraron siete focos activos de manera simultánea en distintos puntos de la región. En paralelo, la superficie total afectada supera las 32.000 hectáreas desde el inicio de la temporada estival.
La cifra representa un 207% más de afectación en comparación con el total registrado durante 2025.
IMPACTO ACUMULADO
Frente al escenario, el presidente de la Corporación Chilena de la Madera (Corma) Biobío-Ñuble, Alejandro Casagrande, abordó el impacto que esta emergencia nacional podría tener en la industria forestal. Aseguró que toda superficie dañada repercute directamente en la cadena productiva del sector.
"Si se queman plantaciones, la industria forestal va a ser afectada. Eso está claro", sostuvo, aunque precisó que todavía no existe una cuantificación definitiva del daño productivo.
"¿Qué tanto va a ser afectada? Va a depender de la superficie dañada y del nivel de daño que tengan esas plantaciones. Es información que nosotros, y yo creo que las empresas, todavía no tienen", agregó.
Casagrande explicó que no todo incendio implica pérdida total de volumen comercializable, ya que dependerá de la edad del bosque, la intensidad del fuego y la capacidad de recuperación de las zonas afectadas. Sin embargo, advirtió que el problema no puede analizarse de manera aislada.
"Venimos saliendo de 2017 y 2023, que fueron temporadas catastróficas. Cada una de esas temporadas significó una reducción cercana al 10% del volumen disponible para el sector", indicó.
Antes de los mega incendios de 2017, la corta sustentable anual alcanzaba los 46 millones de metros cúbicos. Tras esa temporada bajó a 40 millones y, después de 2023, las proyecciones la sitúan entre 36 y 37 millones.
"Ese volumen perdido va a volver recién en 24 años más, porque hay que replantar y esperar el ciclo completo. Ese es el drama, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas, que no tienen espalda financiera para aguantar tantos años con menos abastecimiento".
PÉRDIDA DE EMPLEO
El dirigente fue enfático en que el impacto no es solo productivo. "Aquí estamos hablando de pérdida de bosques, pero al final estamos hablando de pérdida de empleo y de buenos trabajos", señaló.
En los últimos 10 a 12 años, afirmó, se han perdido alrededor de 48.000 plazas laborales en el sector forestal a nivel país, y más de la mitad son de la región del Biobío. Además, en los últimos cinco años han cerrado cerca de 200 pequeñas y medianas empresas madereras industriales.
"Eso no es casualidad. Tiene que ver con incendios, con menor disponibilidad de madera y con un entorno cada vez más complejo", agregó.
También hizo un llamado directo a la prevención: "El 99% de los incendios los generan las personas. Con las condiciones que tenemos —sobre 30 o 35°C, humedad muy baja y viento— tiene que haber incendio cero".
AFECTACIÓN IMPORTANTE
Desde la mirada de las pequeñas y medianas industrias madereras, el presidente de PymeMad Biobío, Michel Esquerré Dal Borgo, entregó cifras preliminares que permiten dimensionar el impacto actual.
"La afectación de plantaciones adultas no es más allá de 6.000 hectáreas. En total podrían ser unas 12.000 hectáreas entre adultas y juveniles. No es un número tan relevante como el 2023", señaló.
En 2023, recordó, la magnitud de los incendios fue "fuera de serie", con una afectación mucho mayor en bosques en edad de cosecha, lo que impactó directamente en el abastecimiento.
Por eso, estimó que "no debería haber una afectación muy seria en el abastecimiento para este año", aunque aclaró que eso no significa que el daño sea menor.
"No es que no sea grande. Es importante. Pero no es comparable con lo vivido en años anteriores", puntualizó.
En ese escenario, la reconstrucción y la reforestación cobran especial relevancia. "Tiene que ser rápida y efectiva. No puede transformarse en un proceso lento como lo que ocurrió tras los incendios de Valparaíso y Viña del Mar en 2024", afirmó Esquerré.
También planteó la necesidad de fortalecer la legislación en materia de incendios, mejorar la planificación territorial en zonas de interfaz urbano-rural y reforzar la coordinación público-privada para prevenir nuevas emergencias.
UN VERANO QUE AÚN NO TERMINA
Con temperaturas que podrían llegar a los 36°C en los próximos días y sin lluvias proyectadas a corto plazo, el escenario sigue siendo incierto. Las brigadas de Conaf, de Bomberos y empresas privadas continúan desplegadas en la región del Biobío para contener los incendios forestales activos.
Mientras el combate continúa, el sector forestal observa con cautela. El impacto final —coinciden los gremios— dependerá de cuánto más avance el fuego y de cuán rápido se pueda iniciar la recuperación.
Fuente: La Tribuna
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