Cuando los primeros trabajadores del ferrocarril llegaron a lo que posteriormente sería Loncoche y derribaron el primer roble, comenzó una historia que, 126 años después, el municipio busca proyectar hacia el futuro.

El alcalde Alexis Pineda Ruiz utiliza una frase atribuida al escritor local Abraham Navarro para describir aquel momento: cuando cayó el primer roble, “latió por primera vez el corazón de Loncoche”.

Hoy, ese corazón tiene una dimensión considerable. La comuna posee alrededor de 50.000 hectáreas de plantaciones forestales, principalmente de pino y, en menor medida, eucalipto. En una ciudad de aproximadamente 30.000 habitantes, el vínculo con esta actividad es profundo: según Pineda, cerca de la mitad de las personas en edad de trabajar desarrolla actividades directa o indirectamente relacionadas con la madera.

La cadena incluye celulosa, aserraderos, silvicultura, poda, transporte y servicios asociados. La apuesta municipal es transformar esa realidad en una identidad productiva y territorial.

Una historia maderera

La relación de Loncoche con la madera está ligada al avance del ferrocarril hacia el sur. Durante la segunda mitad del siglo XX, la actividad industrial tomó fuerza con empresarios locales como Marcelo Fourcade, considerado por el alcalde uno de los primeros grandes empresarios forestales del país y pionero en la industrialización de procesos forestales en regiones.

Esa tradición permanece en el actual Aserradero Loncoche, heredero de aquella historia industrial y que, según Pineda, entrega trabajo a alrededor de 800 personas.

“Tenemos que comunicar de buena manera” los beneficios de la madera, plantea el alcalde, quien la considera una materia prima renovable y una oportunidad para desarrollar nuevas soluciones constructivas y productos con mayor valor agregado.

La meta, sostiene, no es simplemente aumentar la extracción, sino transformar más madera en Loncoche y dejar mayor valor económico en el territorio.

Un polo estratégico

Loncoche cuenta con una ubicación privilegiada junto a la Ruta 5 Sur, conexión ferroviaria y emplazamiento entre La Araucanía y Los Ríos. Esta condición permite proyectarla como punto de articulación para actividades forestales de la macrozona sur.

En ese contexto surge el proyecto de crear un Centro Logístico de la Madera, parte de un plan maestro para los próximos diez años. La iniciativa busca reunir empresas de maquinaria forestal, fabricación de paneles, madera para construcción, servicios y otras actividades de la cadena.

El primer paso será una prospección de factibilidad. Para ello, el municipio pretende trabajar junto a Corma y postular a un instrumento de Corfo que contempla recursos cercanos a $300 millones. Ya existirían terrenos identificados para desarrollar el proyecto.

La propuesta también considera espacios adecuados para estacionamiento y descanso de camiones, debido al intenso tránsito de conductores que transportan madera y maquinaria durante la noche.

Contratistas como aliados

Loncoche no quiere construir esta estrategia únicamente desde el municipio y las grandes empresas. Aquí aparece Acoforag, que, según el alcalde, fue uno de los primeros aliados de la iniciativa.

Pineda destaca la experiencia de los contratistas forestales, muchos con 20 y 30 años vinculados al sector, y considera fundamental ese conocimiento para comprender la evolución de la industria y sus desafíos.

La municipalidad busca, además, incorporar a pequeños propietarios forestales para que la madera producida en el territorio no necesariamente salga como materia prima, sino que pueda procesarse localmente y convertirse en paneles, muebles, soluciones constructivas y productos industrializados.

Formación y futuro

La transformación productiva requiere trabajadores preparados. Por ello, el municipio inició conversaciones para adecuar la oferta del Liceo Bicentenario Técnico Profesional Andrés Bello a las necesidades de esta nueva etapa.

Junto a Acoforag se realizó una visita al establecimiento y se planteó avanzar hacia una especialidad de técnico forestal, además de fortalecer la formación en electrónica para responder a las nuevas tecnologías de las faenas.

La estrategia contempla también modernizar la infraestructura del liceo y orientar su formación hacia una industria donde la madera tenga nuevos usos, especialmente en construcción.

El alcalde señala que durante los últimos cinco años el trabajo conjunto entre el municipio y grandes empresas forestales permitió apalancar más de US$1 millón en proyectos.

Entre ellos menciona una calle techada cercana a $1.000 millones, donde una empresa forestal aportó $300 millones, además del proyecto Parque Bosque Diu, con una inversión superior a $200 millones, junto con programas de becas.

Madera con valor agregado

El objetivo final es cambiar la pregunta: no solamente cuánto bosque existe, sino qué se puede hacer con esa madera.

Loncoche mira experiencias internacionales de hubs madereros, particularmente europeos, donde pequeños propietarios participan de procesos industriales que generan valor en los propios territorios.

La apuesta es que una parte creciente de la madera pueda transformarse en el sur de Chile, generando empleos, emprendimientos y nuevas oportunidades. Pineda incluso proyecta establecimientos educacionales y de salud construidos o equipados con madera producida y procesada en la zona.

Así, las 50.000 hectáreas forestales dejan de ser solamente una cifra y se convierten en el punto de partida de una estrategia.

Loncoche quiere que su historia vuelva a latir con madera, pero esta vez con más industria, tecnología, capacitación y valor agregado.


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