Hay historias que nacen de la tierra, crecen junto al bosque y se construyen a lo largo de generaciones. Historias de esfuerzo, pertenencia y amor por el lugar donde se vive. Una de ellas es la de Primo Retamal y su madre, Alba Villanueva, una familia profundamente ligada a la comuna de Tirúa.
Su vida refleja una relación que va mucho más allá del trabajo forestal. Es el testimonio de personas que han construido su historia en torno al territorio, siendo parte de una comunidad donde el bosque, las familias y las actividades productivas forman parte de una misma realidad.
A través de los años, Primo y Alba han conocido de cerca los cambios, desafíos y oportunidades de la vida rural, aportando desde su experiencia y dedicación a una actividad que conecta a las personas con su entorno y con el desarrollo de su comunidad.
En sus vidas se refleja también el valor de las raíces familiares, de los conocimientos que se transmiten entre generaciones y de ese vínculo especial con la tierra que se construye con el tiempo, el trabajo y el compromiso cotidiano.
Hoy, cuando la sostenibilidad y la convivencia entre las actividades productivas y el medioambiente son desafíos fundamentales, historias como la de Primo y Alba nos recuerdan que detrás del bosque también hay personas, familias y comunidades que forman parte de su historia.
Desde Acoforag queremos relevar y compartir estos testimonios, porque hablar del sector forestal también significa hablar de quienes viven en los territorios, de sus experiencias, de sus sueños y de su aporte al desarrollo local.
Porque el bosque no solo está hecho de árboles: también está hecho de historias, de familias y de personas que han encontrado en la tierra su hogar, su trabajo y su forma de vida.
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