Desde Futuro Madera se valoran las medidas anunciadas por el Gobierno para enfrentar la emergencia económica y recuperar el dinamismo del país. El foco en la reconstrucción, la reactivación de la construcción, el empleo formal y la agilización de la inversión constituye una señal positiva y necesaria para devolver confianza a la actividad productiva.

Para el sector forestal y maderero, esta agenda abre una oportunidad concreta de reactivación a nivel nacional. El uso de la madera y la biomasa no es solo una respuesta a la crisis, sino también una ruta hacia una seguridad energética sostenible, una bioeconomía circular y una economía regional más resiliente frente al alza de los costos de los combustibles fósiles.

En este contexto, el impulso a la edificación y la infraestructura pública debe traducirse en una mayor demanda por soluciones en madera en todo el territorio. Se trata de un material que ofrece rapidez, eficiencia y una alta capacidad de movilizar empleo regional, desde el Maule hasta el sur del país.

Se espera que esta agenda avance con prontitud y se complemente con medidas específicas que impulsen el uso de la madera en vivienda, infraestructura pública y procesos de reconstrucción, fortaleciendo especialmente a las pymes madereras, clave para el desarrollo regional.

En esa línea, se realiza un llamado urgente y transversal a senadores y diputados para que apoyen y den celeridad a este proyecto de ley.

Como sector, se destacan y respaldan los siguientes pilares de la agenda, que impactan directamente en la actividad y en el bienestar de las comunidades donde opera la industria:

1. Reconstrucción con visión nacional e industrializada

Se valora la ampliación del Fondo de Emergencia a Ñuble y Biobío, con $400 mil millones adicionales. Sin embargo, se enfatiza que la capacidad de producción maderera y de construcción industrializada está presente en todo el centro-sur de Chile. Regiones como el Maule y otras zonas forestales aún enfrentan las secuelas de crisis pasadas y procesos de cierre que requieren atención.

La madera, como material sustentable y clave para la descarbonización, debe transformarse en un estándar para la vivienda e infraestructura pública en todo el país, y no solo en zonas afectadas por catástrofes.

2. Impulso a la construcción y al empleo formal

La exención de IVA por 12 meses a viviendas nuevas es considerada un alivio necesario para el stock actual. No obstante, se advierte que, al tratarse de una medida transitoria, su efecto podría ser limitado. Se propone evaluar su permanencia o una extensión del plazo que permita una planificación habitacional efectiva, evitando un “efecto aspirina” que solo postergue la crisis del sector construcción.

Asimismo, el reembolso de gastos por anulación de una RCA se reconoce como un avance relevante, al entregar mayor certeza y evitar que proyectos de inversión estratégicos se posterguen por burocracia o incertidumbre jurídica.

3. Incentivo a la contratación y protección del empleo

Se valora la creación del crédito tributario para remuneraciones entre 7,8 y 12 UTM, como una medida de alivio directo que contribuirá a reducir los costos de contratación. Sin embargo, se considera fundamental ampliar este beneficio a las pymes madereras. Para aserraderos y prestadores de servicios, este incentivo es clave para la subsistencia, la estabilidad regional y la generación de nuevos empleos.

Chile y sus regiones forestales requieren reglas claras, instituciones eficientes y señales políticas que otorguen estabilidad para retomar la senda del crecimiento. Se considera imperativo que esta agenda avance con rapidez, fortaleciendo especialmente a las pymes madereras, motor del desarrollo regional y sustento de miles de familias en el centro-sur del país.


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