En la provincia de Arauco, donde los caminos rurales y los senderos forestales se entrelazan con el paisaje natural, el deporte al aire libre se ha convertido en una forma de conectar con el entorno. Así lo vive el club deportivo Arauco Adventure, una agrupación que desde 2008 reúne a cerca de 60 socios en torno al triatlón, el ciclismo y el atletismo, disciplinas que encuentran en los bosques su principal escenario.
Myrna Muñoz Sáez, actual presidenta del club, cuenta que llegó a la organización en 2020, motivada inicialmente por el deseo de que su hijo practicara deporte. Con el tiempo, el entusiasmo creció y hoy lidera una agrupación que promueve ocho disciplinas deportivas, entre ellas ciclismo de ruta, ciclismo de montaña y atletismo.
“Algunos socios practican triatlón completo, otros se dedican solo al ciclismo o al atletismo. Cada uno encuentra su espacio, pero siempre con el deporte como punto de encuentro”, explica.
Deporte natural
Entre todas las actividades, el ciclismo de montaña y el trail running son las que mantienen una relación más directa con el bosque. Los integrantes recorren senderos y caminos forestales principalmente en el sector de Laraquete, donde utilizan rutas existentes para entrenar y organizar competencias.
Sin embargo, el vínculo con el bosque no se limita al uso deportivo. Según Muñoz, el club tiene un fuerte compromiso con el cuidado del entorno. “La idea es no intervenir los senderos. Solo limpiamos lo que ya existe cuando se llena de maleza o se cierra el camino, pero tratamos de no modificar el lugar”, señala.
Estas labores de limpieza no solo facilitan el paso de ciclistas y corredores, sino que también pueden cumplir una función preventiva frente a incendios forestales, ya que algunos de los senderos despejados actúan como cortafuegos.
Cuidado compartido
Cada año el club organiza tres fechas del Ranking de Invierno, una competencia de ciclismo de montaña que reúne a deportistas de distintos puntos de la zona. Para su realización, cuentan con el apoyo de instituciones y empresas forestales que facilitan predios y colaboran con la seguridad del evento.
Durante la preparación de rutas, los deportistas también se enfrentan a otra realidad del territorio: la presencia de microbasurales en caminos poco transitados. Cuando los detectan, informan a la municipalidad para que puedan ser retirados. “Como deportistas tratamos de cuidar los lugares donde practicamos. Si no protegemos estos espacios, después no vamos a tener dónde hacer deporte”, afirma Muñoz.
Desde Acoforag destacamos que experiencias como esta reflejan cómo los deportistas valoran el bosque no solo como escenario para la actividad física, sino también como un espacio natural que debe ser protegido y cuidado por toda la comunidad.
El reportaje en la Revista Acoforag
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