Hay personas cuyo conocimiento no proviene de una sala de clases, sino de décadas de experiencia acumulada en terreno. Bernardino Peralta es una de ellas. Nacido en Lota y formado desde muy joven en el mundo del trabajo, ha construido una trayectoria de más de cuatro décadas marcada por la observación, la disciplina y una permanente disposición a aprender haciendo.

Su historia comenzó en la minería no metálica, donde siendo todavía adolescente asumió responsabilidades que hoy parecerían impensadas para alguien de su edad. Con el tiempo, esa experiencia lo llevó a participar en la construcción de caminos forestales, proyectos de ingeniería asociados al Ministerio de Obras Públicas y grandes movimientos de tierra vinculados al desarrollo urbano e inmobiliario del Gran Concepción.

Ese recorrido fue ampliando progresivamente sus conocimientos y responsabilidades, iniciando un camino profesional que terminaría vinculándolo durante más de 44 años a la familia Corral y al desarrollo de distintas operaciones productivas.

Uno de los proyectos que recuerda con mayor orgullo fue su participación en importantes obras de encauzamiento y movimiento de tierra en la Región del Biobío. “Yo no tenía estudios, pero aprendía trabajando con ingenieros, observando cómo resolvían los problemas y entendiendo por qué hacían las cosas de una determinada manera”, recuerda. Esa capacidad de observar, aprender y aplicar conocimientos en terreno fue moldeando una experiencia práctica que terminaría transformándose en uno de sus principales activos profesionales.

El valor de la experiencia

Con los años desarrolló una capacidad poco común para interpretar terrenos, proyectar soluciones y coordinar equipos de trabajo. Muchas de esas habilidades no fueron aprendidas en libros ni cursos formales, sino directamente en terreno, donde la experiencia se transformó en su principal fuente de aprendizaje.

Hoy Bernardino continúa recorriendo caminos, supervisando operaciones y apoyando la resolución de problemas en terreno. Sin embargo, quienes trabajan con él destacan algo más importante que su conocimiento técnico: su disposición permanente a enseñar.

Su liderazgo nunca ha estado basado en los cargos o en la autoridad formal, sino en la experiencia y el ejemplo. “Siempre me ha gustado observar las condiciones del terreno, entender los procesos y analizar qué se quiere lograr antes de tomar decisiones. Para mí la planificación ha sido clave. Cuando los trabajos se planifican bien desde un inicio, normalmente se obtienen mejores resultados. Creo que una de mis fortalezas ha sido justamente poder analizar el conjunto, entender las condiciones y restricciones existentes y proponer la mejor forma de hacer las cosas”, comenta.

Con los años también se ha transformado en una referencia para trabajadores más jóvenes, compartiendo conocimientos y experiencias acumuladas durante décadas. “Siempre he sido un libro abierto. Creo que una parte importante de esta etapa de mi vida es compartir lo aprendido y ayudar a que otros puedan desarrollarse a partir de esa experiencia”, señala.

Mientras me necesiten

Después de más de cuatro décadas de trabajo, Bernardino reconoce que en algún momento le gustaría bajar el ritmo. Sin embargo, sigue sintiendo la misma responsabilidad que lo ha acompañado durante toda su vida laboral: estar disponible cuando se necesita experiencia, criterio y capacidad para resolver problemas.

Gran parte de los conocimientos que hoy forman parte de la operación no están escritos en manuales. Son aprendizajes acumulados durante años de trabajo en terreno, observación y resolución de desafíos que solo la experiencia permite comprender en profundidad. Por eso, más que un cargo o una función específica, Bernardino representa una fuente de conocimiento práctico que continúa aportando valor a quienes trabajan junto a él.

Su historia también refleja una realidad frecuente en el mundo forestal y operacional: muchas veces las personas que más contribuyen al desarrollo de una organización son aquellas que construyeron su experiencia directamente en terreno, aprendiendo de cada proyecto, de cada error y de cada desafío enfrentado. “Quiero descansar, pero mientras me necesiten aquí voy a estar”, concluye.

El reportaje en la Revista Acoforag


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