Alrededor de 100 trabajadores desvinculados contabilizó semanas atrás la empresa Arauco. Compañías contratistas que prestan servicios a CMPC, en tanto, sumaron unos 700 despidos frente a las complejidades que atraviesa el sector forestal. Pero en la Región esta no es la única área que sufre, pues el cierre de plantas de conservas en Coronel ha tensionado a una pesca industrial que desde enero registra importantes bajas en materia de desembarque.

El escenario actual de los trabajadores de la industria regional viene a profundizar los negativos indicadores de desempleo. En el trimestre marzo-mayo de 2026, la tasa de desocupación alcanzó el 9,8%, con 77.737 individuos en esta condición. Según especialistas, el problema que vive Biobío tiene que ver con que su matriz productiva sigue dependiendo de sectores muy sensibles y áreas tradicionales, con baja capacidad de generación de empleo formal de alta productividad.

Lo peor de todo es que los principales afectados con estas medidas advierten falta de compromiso de las autoridades nacionales y regionales, quizá al nivel que hubo cuando Huachipato anunció su cierre durante el segundo semestre de 2024.

Lo mínimo que piden es la generación de ferias laborales en sus territorios.

EL DRAMA FORESTAL

Desde el sector contratista, que se vio fuertemente afectado con la última determinación de CMPC, plantean que la situación es bastante crítica, aunque también entienden que los factores vienen desde hace mucho tiempo, sobre todo por la violencia en la Macrozona Sur y el bajo precio de la madera y de las materias primas a nivel internacional.

El gerente de la Asociación de Contratistas Forestales (Acoforag), René Muñoz, señala que todos estos elementos llevan a que la crisis hoy se vea reflejada en la disminución de la oferta laboral, en el cierre de puestos de trabajo y de actividades.

En 10 años, la asociación contabiliza 4 mil trabajadores forestales que han salido del sector y 80 contratistas forestales que han decidido buscar nuevos horizontes, entendiendo que las condiciones que ofrece el área no son razonablemente lógicas para operar en la Macrozona Sur.

Respecto a los últimos despidos, cree que hay una parte de los trabajadores que emigrará hacia la zona minera. "Una gran competencia que tiene el sector forestal, porque nuestros trabajadores forestales son muy especializados", dice.

Mientras que otra parte, los menos especializados, experimentarán un ambiente más duro, "porque es difícil encontrar trabajo en un oficio específico como poda, plantación, fumigación o habilitación de terrenos para forestación".

Por eso, proyecta que tanto la reinserción como la reconversión laboral serán complejas mientras los afectados esperan "la nada" o que el sector se reactive.

"Pero las condiciones no están dadas para que esta área se reactive (...) y no hemos tenido ningún contacto con las autoridades regionales sobre lo que ocurre", subraya.

José Quiñilén, presidente del Sindicato 1 de Trabajadores de Celulosa Arauco, cuenta que el problema que viven en la empresa se focalizó en la reestructuración de la Línea 2 de producción de celulosa. Reconoce, eso sí, que el negocio de la celulosa no ha estado estable ni fuerte en los últimos años, con precios internacionales que van a la baja, incendios que han quemado bosques, escasa reforestación y altos costos en el combustible que encarecen los fletes.

Si bien la celulosa seguía liderando los montos de exportación regional al registrar en abril pasado US$132,6 millones, esta mercancía decayó 26,1% en un año. Estos datos locales del INE exponen, además, que los envíos forestales muestran caídas constantes desde junio de 2025.

"En Operaciones y Mantención, nuestra institución perdió 51 trabajadores, pero también salieron supervisores e ingeniería, por lo que este número considerable podría ser de unos 100", dice Quiñilén, al mismo tiempo que recalca que el trabajador de celulosa es un profesional muy específico y especialista en su área, lo que complejiza la situación, ya que no hay más plantas de celulosa que las que tienen Arauco y CMPC.

"Tienen conocimiento en plantas industriales, pero cuesta reinventarse. Tuvimos poco tiempo para reaccionar, aunque pudimos conversar con la empresa y lograr una salida un poco mejorada para las personas, con algo más de lo legalmente establecido, y esperamos que eso ayude a la gente a reinventarse, levantar un emprendimiento o sostenerse mientras buscan algún otro trabajo (...). Sin embargo, tenemos algunos compañeros que están completamente desorientados, porque esta empresa les dio una estabilidad que hizo que no hicieran contactos afuera o vieran una nueva rama para desenvolverse", sostiene.

El dirigente grafica, incluso, que algunos trabajadores ni siquiera saben elaborar un currículum debido a que nunca lo necesitaron. Para él también existe una desventaja que tiene que ver con la lejanía de la Provincia de Arauco y el centralismo que impide impulsar iniciativas de reconversión o reinserción, como ferias laborales en aquella zona o subsidios.

"Esto no ha agarrado la fuerza o dimensión que tuvo en su momento Huachipato, siendo que en los dos últimos años el sector forestal ha perdido cerca de 2 mil empleos".

PESCA TENSIONADA

Aunque los trabajadores de la pesca industrial del Biobío dicen no vivir una crisis como sucede en el sector forestal, afirman que las actuales condiciones sí tensionan un área que se ha caracterizado por dar empleo a dueñas de hogar.

Desde la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Industria Pesquera (Fesip) del Biobío plantean que el año partió mal debido a la baja disponibilidad de recursos, situación que llevó a algunas plantas de proceso del Biobío a llegar al 50% de su capacidad. Todavía la industria no pesca lo que se acostumbra en estas fechas, precisan.

Robinson Cárcamo, presidente de la federación, señala que al menos la situación ha mejorado y que la flota industrial desde hace dos semanas llega con buena pesca.

"De un tiempo a esta parte se han cerrado algunas plantas de conserva, ya que hace rato flaqueaba el tema del recurso (...). Están cerradas momentáneamente y eso afectó a unas 300 personas, en su mayoría mujeres de Coronel y de la planta Camanchaca; FoodCorp también cerró, pero mucho antes", cuenta.

Como federación cuestionan que nadie se preocupa cuando suceden estas desvinculaciones en las plantas de proceso; es decir, se les cancela el finiquito y luego se van a trabajar a ferias libres para vender ropa o zapatos, "un tema que incrementa la informalidad, que está a tope".

"Cuando las mujeres salen de la planta, no se van a sentar a la casa, sino que buscan una alternativa inmediata porque la mayoría son jefas de hogar y no pueden darse el lujo de quedarse sin trabajo", insiste Cárcamo.

Las complejidades de los sectores forestal y pesquero industrial son vistas de cerca por la Mesa por la Defensa del Empleo de la Región, desde donde han monitoreado y mantenido reuniones con organizaciones sindicales, partiendo con la salida de dos turnos completos de la pesquera Blumar por el procesamiento del jurel.

"Si bien estos retiros fueron pactados con la empresa, en diálogo con los trabajadores y con una mejora en las salidas, al fin del día igual son despidos. Ahí tenemos la esperanza de que el jurel retorne a las costas del Biobío", sostiene el vocero de la instancia, Iván Montes.

Por el lado forestal, el representante dice que la crisis es más compleja, sobre todo por el retiro de inversiones de parte de Arauco y CMPC.

"Se despidieron 700 personas de CMPC, y en Mininco hubo 400 despidos más durante marzo, mientras que en Arauco también se contabilizaron 300 desvinculaciones a nivel nacional. Sólo en los últimos dos años, entre CMPC y Arauco, hay alrededor de 2 mil puestos de trabajo menos en la Región, ya sea contratistas o trabajadores propios", lamenta Montes.

En el post despido, los sindicatos suelen acompañar a los trabajadores en la parte legal debido a la generación de demandas laborales. Igual han tenido la oportunidad de negociar mejores salidas o reubicación en los casos más auspiciosos, como ocurrió con el Sindicato 1 de Celulosa Arauco.

"Sin embargo, en general, esos trabajadores pasan a engrosar las filas de la cesantía y los procesos de reubicación laboral son bastante lentos. Huachipato, por ejemplo, tenía perfiles de alta calificación que todavía siguen sin ser reubicados, dado que la economía no genera actualmente fuentes de empleo", subraya.

Reportaje de Diario El Sur


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