Detrás de cada camión que recorre los caminos forestales del sur de Chile hay historias de esfuerzo, compromiso y profundo respeto por el bosque. Una de ellas es la de Nolberto Pardo, conductor forestal que ha dedicado gran parte de su vida a una labor tan exigente como fundamental para el desarrollo del sector: transportar la madera que nace del trabajo de cientos de personas y que luego se transforma en productos presentes en la vida cotidiana de millones de chilenos.
Desde las primeras horas de la mañana, Nolberto inicia sus recorridos por rutas rurales y faenas forestales, trasladando madera de pino y eucalipto hacia centros de acopio y plantas industriales. Su trabajo requiere experiencia, responsabilidad y un conocimiento acabado del territorio, enfrentando diariamente largas jornadas, condiciones climáticas cambiantes y caminos que exigen máxima concentración y profesionalismo.
Sin embargo, para Nolberto, conducir un camión forestal significa mucho más que cumplir con una tarea logística. Es una forma de vida que le ha permitido desarrollar un vínculo especial con el bosque y comprender la importancia de cuidar los recursos naturales que hacen posible esta actividad.
"El bosque es parte de uno", comenta con convicción. Para él, cada carga que transporta representa el esfuerzo de trabajadores forestales, operadores, contratistas y familias que dependen de esta actividad económica. Pero también es el resultado de un recurso natural que merece ser manejado con responsabilidad y visión de futuro.
Su testimonio refleja una realidad que muchas veces permanece fuera del debate público: el sector forestal está compuesto por miles de personas que desempeñan oficios esenciales para mantener en movimiento una de las principales actividades productivas del país. Conductores, operadores, técnicos y trabajadores que, día a día, aportan con su experiencia y dedicación al desarrollo sostenible de los territorios donde viven y trabajan.
En tiempos en que la sustentabilidad ocupa un lugar central en las conversaciones sobre el futuro de la industria, historias como la de Nolberto permiten poner rostro humano al bosque. Más allá de las cifras y los indicadores económicos, existe una comunidad de personas comprometidas con realizar su trabajo de manera responsable y con transmitir el valor de los paisajes productivos que forman parte del sur de Chile.
Desde Acoforag creemos que cada historia del bosque merece ser contada. Compartir las experiencias de quienes trabajan en él es también una forma de reconocer su aporte, visibilizar sus desafíos y promover una mirada más cercana y consciente sobre la actividad forestal y su relación con las personas y el territorio.
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