La Región del Biobío enfrenta un escenario laboral complejo. Si bien el número de personas ocupadas prácticamente se mantuvo estable durante el trimestre abril-junio de 2026, el desempleo volvió a aumentar y la informalidad laboral sigue creciendo, especialmente entre las mujeres. Así lo revela el último boletín de empleo regional elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
La tasa de desocupación alcanzó el 10,4%, aumentando 1,1 puntos porcentuales respecto del mismo período del año pasado. En términos simples, hoy hay 82.813 personas buscando trabajo en la región, casi 10 mil más que hace un año.
Uno de los datos más llamativos es que, aunque hay más personas participando del mercado laboral, la generación de empleo ha sido prácticamente nula. El número de ocupados aumentó apenas un 0,1% en doce meses, lo que equivale a solo 623 puestos de trabajo adicionales.
Más empleo, pero de menor calidad
Detrás de las cifras aparece una realidad que preocupa: gran parte de los nuevos empleos corresponden al trabajo por cuenta propia y al empleo informal.
Los trabajadores por cuenta propia crecieron un 10,8%, mientras que los asalariados informales aumentaron un 11,6%. A su vez, los empleos asalariados formales disminuyeron un 4,5% y el número de empleadores cayó un 12,3%.
La informalidad laboral continúa avanzando en la región. Actualmente, el 28,3% de las personas ocupadas trabaja en condiciones informales, cifra que representa un aumento de 3,1 puntos porcentuales respecto del año anterior. En números absolutos, son 201.997 personas desempeñándose fuera de la formalidad laboral, es decir, 22.126 más que hace un año.
Las mujeres lideran el aumento de la informalidad
El informe muestra que las mujeres han sido las principales protagonistas del crecimiento del empleo durante el último año, con un incremento de 0,9% en la ocupación femenina. Sin embargo, buena parte de estos puestos corresponden a empleos informales.
La tasa de ocupación informal femenina llegó al 30,8%, superando ampliamente la masculina, que alcanzó el 26,4%. Además, el empleo informal entre las mujeres aumentó un 19,3% en comparación con igual período de 2025.
En paralelo, la desocupación femenina se ubicó en 11,3%, mientras que la masculina alcanzó el 9,7%.
Comercio sostiene el empleo regional
El comercio se consolidó como el principal motor del crecimiento del empleo en el Biobío, con un aumento del 9,1% en las personas ocupadas. También destacaron las otras actividades de servicios, que crecieron un 15,7%.
En contraste, sectores tradicionalmente relevantes para la economía regional mostraron retrocesos. La enseñanza registró una caída del 12,8% en el empleo, mientras que la administración pública disminuyó un 8,2%.
Los jóvenes siguen rezagados
Otro dato relevante del informe es el deterioro del empleo entre los más jóvenes. El grupo de personas entre 15 y 34 años registró una caída del 8,5% en la ocupación, siendo el único tramo etario con una incidencia negativa en el crecimiento del empleo regional.
En cambio, los trabajadores de 55 años y más experimentaron un aumento del 7,9%, consolidándose como el segmento que más aportó al leve crecimiento del empleo.
Más personas buscan un nuevo trabajo
La denominada tasa de presión laboral —que considera a quienes están desempleados y a quienes, pese a tener empleo, buscan uno mejor— alcanzó el 18,3%, aumentando 2,8 puntos porcentuales en un año.
Actualmente, más de 61 mil personas ocupadas están buscando otro empleo, cifra que aumentó un 31,8% respecto del mismo período del año pasado.
Además, las personas que trabajan involuntariamente a tiempo parcial crecieron un 48,3%, lo que refleja que una parte importante de los trabajadores desearía desempeñarse más horas o acceder a empleos de mejores condiciones.
Un mercado laboral que no despega
Las cifras del INE evidencian que el mercado laboral del Biobío atraviesa un momento de estancamiento. El empleo apenas crece, el desempleo continúa aumentando y la mayor parte de las nuevas ocupaciones corresponde a trabajos informales o independientes.
Aunque más personas están participando del mercado laboral, el desafío sigue siendo generar empleos formales, estables y de calidad, especialmente para las mujeres y los jóvenes, dos grupos que reflejan con mayor claridad las dificultades que enfrenta actualmente la región.
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