El sector forestal chileno atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Así lo planteó el gerente de la Asociación de Contratistas Forestales de la Región del Biobío (Acoforag), René Muñoz, durante una entrevista en el programa Conversando de Agricultura de Radio Camila, donde realizó un extenso análisis sobre la realidad que enfrenta una actividad que durante décadas ha sido uno de los principales motores económicos del sur del país.
Muñoz sostuvo que la industria forestal sigue siendo un sector estratégico para Chile, no solo por su aporte a las exportaciones, sino también por el impacto social que genera en miles de familias. "Estamos hablando de un sector que genera cerca de 26 mil empleos directos solamente entre las empresas contratistas forestales. Son alrededor de 120 empresas que desarrollan labores que van desde la preparación de los terrenos hasta la cosecha, el transporte de madera y la producción de biomasa", explicó.
Añadió que el desarrollo tecnológico alcanzado por el país ha permitido que las operaciones forestales chilenas se ubiquen entre las más modernas del mundo. "Hemos logrado equiparar nuestra tecnología y nuestros procesos con países líderes como Finlandia, Suecia y Australia. Eso demuestra el enorme avance que ha tenido esta industria gracias al trabajo conjunto entre empresas, contratistas y trabajadores."
Una crisis con múltiples causas
Pese a ese desarrollo, Muñoz afirmó que el sector enfrenta una crisis de carácter estructural, donde convergen problemas de seguridad, incertidumbre regulatoria, disminución de inversiones y pérdida de competitividad internacional.
A su juicio, uno de los factores más graves ha sido la violencia que durante décadas ha afectado a las regiones del Biobío y La Araucanía. "La violencia comenzó hace muchos años y tuvo su punto más crítico en 2022, cuando se registraron más de cien atentados en un solo año. Hoy la situación ha disminuido, pero eso no significa que el problema esté resuelto”.
Indicó que las empresas han debido incorporar costos que no existen en ningún otro país forestal. "Solo en materia de seguridad se gastan cerca de 40 millones de dólares al año y otros 100 millones se destinan al combate de incendios forestales. Son más de 140 millones de dólares que afectan directamente la competitividad del sector”.
Según explicó, estas condiciones obligan a las empresas a destinar recursos que en otras circunstancias podrían invertirse en innovación, nuevas tecnologías o expansión de operaciones.
Menos empresas y menos trabajadores
El gerente de Acoforag sostuvo que las consecuencias de este escenario ya son visibles. "Durante la última década hemos perdido alrededor de 4.000 trabajadores y cerca de 80 empresas contratistas han desaparecido. Detrás de esas cifras hay familias completas que han debido abandonar la actividad."
Precisó que el impacto económico trasciende a las empresas forestales. "Cada contratista genera empleo, movimiento económico y desarrollo en comunas donde muchas veces no existen otras alternativas laborales. Cuando desaparece una empresa, también se afecta el comercio, los servicios y toda la economía local."
A juicio de Muñoz, esta situación ha provocado una disminución importante de la actividad económica en numerosas comunas forestales del Biobío y La Araucanía.
La permisología frena las inversiones
Otro de los aspectos que preocupa al dirigente es la dificultad para desarrollar nuevos proyecyos en Chile.
"La incertidumbre jurídica y la excesiva burocracia están alejando las inversiones. Mientras en Brasil una planta puede obtener todos sus permisos en aproximadamente dos años, en Chile ese mismo proceso puede extenderse por diez años”.
Esa diferencia, afirmó, está provocando que grandes inversiones migren hacia otros países. "Los inversionistas buscan certezas. Si encuentran mejores condiciones en Brasil o Uruguay, simplemente llevan allá sus proyectos".
Agregó que esos países no solo ofrecen mayor rapidez en la tramitación ambiental y administrativa, sino también mejores condiciones de infraestructura y políticas públicas de apoyo al sector.
Competencia internacional
Muñoz señaló que el escenario externo también se ha vuelto más complejo. La disminución de la demanda en mercados como China y Estados Unidos ha reducido significativamente las exportaciones forestales chilenas.
"Durante 2025 las exportaciones forestales registraron una caída cercana al siete por ciento. Eso responde principalmente a una menor demanda de celulosa y madera aserrada”. A ello se suma la creciente competencia de países que han replicado exitosamente el modelo forestal chileno.
"Brasil y Uruguay aprendieron de nuestra experiencia, pero hoy ofrecen mejores condiciones para invertir. En algunos casos el retorno de una plantación puede obtenerse prácticamente en la mitad del tiempo que demora en Chile."
Europa impone nuevas exigencias
El dirigente también manifestó preocupación por la nueva normativa europea sobre deforestación. Explicó que las nuevas exigencias de certificación y trazabilidad representan una barrera especialmente difícil para pequeños y medianos propietarios forestales.
"Las grandes empresas tienen capacidad para cumplir estos requisitos, pero muchos pequeños productores simplemente quedarán fuera del mercado europeo porque no cuentan con los recursos para implementar esos sistemas”.
Reforestar nuevamente
Uno de los principales desafíos, indicó Muñoz, es recuperar el ritmo de reforestación que el país perdió en los últimos años.
Recordó que el antiguo Decreto 701 permitió transformar millones de hectáreas degradadas en bosques productivos. "Chile necesita una nueva ley de fomento forestal. No estamos hablando de repetir exactamente el Decreto 701, pero sí de contar con un instrumento moderno que incentive la forestación y el manejo sustentable”.
A su juicio, el país está perdiendo superficie plantada año tras año. "Si no reforestamos, en el futuro simplemente tendremos menos madera para procesar, menos empleo y menos exportaciones”.
Sostenibilidad certificada
Muñoz también defendió el trabajo ambiental desarrollado por la industria forestal. Indicó que durante las últimas dos décadas las empresas han incorporado estándares internacionales que garantizan un manejo responsable de las plantaciones. "Hoy existe trazabilidad completa de los procesos, certificaciones ambientales, cumplimiento laboral y exigencias que hace veinte años simplemente no existían".
Asimismo, rechazó algunas afirmaciones que, según dijo, continúan instalándose en el debate público respecto de los bosques plantados. "No existe evidencia científica que demuestre que las plantaciones forestales sean responsables de secar acuíferos profundos o de provocar la sequía que vive el país”.
En materia de incendios forestales, enfatizó que la mayoría tiene origen humano. "La gran mayoría de los incendios son provocados por acción humana y muchos de ellos son intencionales. Esa es una realidad que debemos enfrentar con mayor decisión."
El llamado al Estado
Para René Muñoz, el principal desafío no es únicamente económico, sino también político. Aseguró que Chile necesita construir una política forestal de largo plazo que entregue estabilidad y reglas claras para recuperar la inversión.
"Lo que falta es una visión estratégica como país. El sector forestal requiere políticas de Estado que trasciendan los gobiernos de turno."
Finalmente, sostuvo que el desarrollo forestal sigue siendo una oportunidad para el país, siempre que existan condiciones adecuadas para invertir. "Tenemos conocimiento, trabajadores altamente capacitados, tecnología de nivel mundial y una industria que ha demostrado ser sostenible. Lo que necesitamos son condiciones para volver a crecer y recuperar el liderazgo que Chile tuvo durante muchos años”, cerró.
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