Por André Laroze, CEO PEFC Chile
El sector forestal global enfrenta una presión sin precedentes por demostrar, con evidencia concreta y trazabilidad en toda la cadena de suministro, que los productos madereros no provienen de deforestación ni pérdida de bosques nativos.
En este contexto, la gestión forestal en nuestro país ha dado un paso decisivo a través de PEFC Chile, al consolidar los requisitos de Deforestación Cero como un pilar central y distintivo de su sistema de certificación.
La fortaleza de este sistema radica en la auditoría de tercera parte. Este mecanismo asegura que el cumplimiento de los estándares de gestión forestal y cadena de custodia no es una mera declaración de intenciones, sino el resultado de una verificación independiente, técnica y rigurosa. La auditoría imparcial es la que otorga a los productores forestales chilenos la "licencia para operar" en los mercados más exigentes, como el europeo, bajo las nuevas reglas de la EUDR (norma europea que regula la deforestación).
La implementación del requisito de Deforestación Cero en la certificación PEFC, no es un proceso aislado. Se basa en indicadores definidos en el estándar de Gestión Forestal Sostenible que exigen que no haya conversión de bosques nativos y que se protejan los ecosistemas de alto valor.
Para el propietario forestal, certificar su gestión significa integrar una herramienta de debida diligencia que mitiga riesgos y garantiza que cada metro cúbico de madera sea el resultado de una operación responsable con el patrimonio natural y que, además, se inserta en un esquema regulado de comercio legal de madera.
Recordemos que en Chile y el mundo la certificación forestal es un instrumento que podríamos llamar de auto regulación, ya que es de aplicación voluntaria en las empresas. Si bien es el mercado quien exige una demostración de gestión sostenible y origen responsable en los productos forestales, no existe una obligación legal de certificación en las empresas. Así es que, en definitiva, garantizar la Deforestación Cero no es solo una respuesta a una exigencia normativa de mercado; es el compromiso ético y técnico que permite a Chile liderar en la provisión de soluciones basadas en la naturaleza, mediante un método verificable del origen sostenible de los productos forestales que son parte de nuestra vida cotidiana.
La columna en la Revista Acoforag
Comentarios (0)
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!
Deja un comentario