Un complejo escenario laboral afecta a cerca de 2 mil trabajadores del sector forestal en la Región del Biobío, quienes perdieron su principal fuente de ingresos durante las últimas semanas.
Desde la Asociación de Contratistas Forestales (Acoforag) alertan sobre una crisis de empleo en un rubro que actualmente da sustento a cerca de 50 mil familias en la zona.
El análisis de los contratistas
Desde Acoforag, su gerente, René Muñoz, expresó que la crisis obedece a un “abandono del Estado hacia el sector forestal, no de un gobierno en particular. Pensemos que llevamos casi 30 años sometidos a un nivel de violencia e inseguridad en la macrozona sur que impide trabajar, levantar nuevos proyectos, invertir y desarrollarse”.
“Al no tener la capacidad de enfrentar el problema, las consecuencias las pagamos los trabajadores y el sector en general: las inversiones se han ido, no hay certeza jurídica y el concepto de seguridad se perdió hace mucho tiempo”, agregó Muñoz.
A la realidad local, el dirigente sumó la incertidumbre internacional: “El escenario de tensiones en Medio Oriente, por ejemplo, ha hecho bajar el valor de los commodities. La celulosa es el principal producto de exportación del sector forestal chileno; si los precios internacionales caen, todo el sistema se resiente. La inseguridad territorial no es sostenible en el tiempo, y 30 años es demasiado para que un sector productivo se mantenga en pie”.
Radiografía de los despidos
Según las cifras de Acoforag, la contracción de 2 mil puestos de trabajo este año incluye tanto a operarios de empresas contratistas como a personal de planta de las grandes firmas del sector.
Ante este panorama, Muñoz adelantó que se reunirá este viernes 10 de julio con el delegado provincial de Arauco, Pedro Marileo. “Ha sido la única autoridad que se ha acercado a conversar con la asociación”, acotó.
Por su parte, la Mesa por la Defensa del Empleo y la Industria solicitó tomar acciones urgentes para evitar que la situación se transforme en un “Huachipato II”, en alusión al cese de las operaciones siderúrgicas de la usina de Talcahuano y sus masivas desvinculaciones.
Juan Sáez, presidente de la Federación de Trabajadores Forestales “Rodrigo Cisternas” y quien fue despedido hace dos años, afirmó que hoy se está viviendo una situación complicada en la provincia de Arauco. “Acá en la zona, por el tema de los despidos que no han parado en el área forestal y porque también han desvinculado a varias empresas contratistas, se ha ido dejando a más gente cesante. Deben ser unas 2.000 personas afectadas, en un proceso donde ya se viene despidiendo de forma consecutiva desde hace dos años”.
“Hoy tenemos casos de negociaciones pendientes (…) Hay empresas mandantes que están pidiendo a los contratistas, en el marco de las negociaciones colectivas, que les bajen el sueldo a los trabajadores un 10%… o sea, en una negociación colectiva, cuando se debería aumentar el ingreso, están pidiendo entre un 5% y un 10% a la baja, lo que sería como negociar en contra de los trabajadores”, afirmó Sáez.
Iván Montes, vocero de la Mesa por la Defensa del Empleo y la Industria Regional —entidad que agrupa a más de 30 sindicatos—, ratificó el diagnóstico.
Montes detalló que el impacto se evidencia en las recientes desvinculaciones reportadas por las grandes compañías: “En CMPC registramos alrededor de 700 trabajadores despedidos; en marzo, la empresa Mininco desvinculó a 400 operarios; y en Arauco, la última cifra da cuenta de 300 despidos. Esto suma cerca de 2 mil familias afectadas en los últimos dos años en la región, considerando personal propio y subcontratado”.
“Para nosotros, el sector forestal se está convirtiendo en un posible “Huachipato II” y debemos mirarlo con ese nivel de preocupación”, advirtió el líder sindical.
Reacciones de Corma y el Gobierno
Desde la Corporación Chilena de la Madera (Corma), su presidente regional, Rodrigo O”Ryan, manifestó que cada empleo perdido es una señal de alerta. “Se requieren medidas concretas y urgentes para sostener la actividad y proteger a las pymes. Necesitamos una política decidida para impulsar la construcción en madera, capaz de dinamizar el sector. Además, es indispensable fortalecer la seguridad para que las contratistas sigan operando”, enfatizó.
Por parte del Ejecutivo, la seremi del Trabajo y Previsión Social, Camila Álvarez, aseveró que se está abordando la situación directamente con los actores clave del rubro para consolidar un diagnóstico compartido.
Álvarez explicó que factores como el aumento de los costos laborales, el bajo crecimiento del sector, los vaivenes en el precio de la celulosa, las exigencias logísticas y de seguridad, el alza de combustibles y los incendios forestales configuraron el actual escenario.
La autoridad regional detalló que ya se reunió con el Sindicato N.° 1 de Celulosa Arauco y con alcaldes de la provincia de Arauco para buscar alternativas de inversión que absorban mano de obra. “Además, junto al Consejo Regional de Capacitación, aprobamos cursos orientados a la reconversión laboral de trabajadores de empresas en crisis o en proceso de cierre, priorizando a comunas fuertemente golpeadas por esta contingencia, como Curanilahue”, concluyó la seremi.
Desafíos logísticos y operativos
En el aspecto operativo, el complejo escenario obliga a las empresas remanentes a buscar soluciones integrales para asegurar su continuidad de forma eficiente. Expertos del área de transporte y flotas logísticas explican que en los sectores forestal y de celulosa la movilidad eficiente y el soporte técnico permanente son críticos debido a la distribución geográfica de las faenas. Ante los altos costos actuales, el mercado industrial proyecta una demanda creciente por servicios que incorporen mantenimiento preventivo y administración especializada de vehículos para evitar paralizaciones costosas en terreno.
Consultado por Diario Concepción, el Dr. Luis Méndez, académico de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad del Bío-Bío (UBB) y director del Observatorio Laboral Biobío, explicó que la crisis del sector responde a dos factores principales: “Primero, hay una drástica caída en la inversión. Pasamos de un promedio de 40.000 hectáreas plantadas anualmente entre 2010 y 2020, a apenas 1.500 hectáreas por año en la actualidad. A esto se suma el daño causado por los incendios forestales, que han afectado con fuerza a las empresas contratistas”.
Como segundo factor, el Dr. Méndez apuntó a la disminución de un 21,4% en las exportaciones forestales, principalmente en los rubros industriales y de celulosa durante el último año. “A estos problemas de oferta y demanda, habría que agregar el alza en los costos de producción, especialmente en combustibles y transporte”, añadió el director del Observatorio Laboral Biobío, advirtiendo que la crisis compromete de forma global a los 43 mil trabajadores que constituyen la fuerza laboral total del sector en la Región.
Respecto a cómo revertir la tendencia, el especialista de la UBB afirmó que la salida debe responder a una estrategia de mediano y largo plazo orientada a incorporar mayor desarrollo tecnológico. “La celulosa y la madera son consideradas materias primas; su valor no radica en la calidad del producto, sino en el volumen. Exportar solo volumen no aporta significativamente al ingreso regional”, sostuvo.
Fuente: Diario Concepción
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