En los bosques nativos de Hualqui existe un patrimonio natural que durante generaciones ha formado parte del paisaje y que hoy enfrenta un escenario crítico. Se trata del queule (Gomortega keule), especie endémica de Chile, considerada en peligro de extinción y reconocida como Monumento Natural.
Precisamente para fortalecer su protección y acercar su valor a las comunidades, vecinos y organizaciones de la localidad de Redolino participaron en una jornada del Plan de Recuperación, Conservación y Gestión de Especies (RECOGE) del queule, iniciativa que busca impulsar acciones concretas para evitar la desaparición de especies amenazadas.
La actividad convocó al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), la Municipalidad de Hualqui, ARAUCO y representantes de la comunidad. La jornada combinó información y acción en terreno: primero, los participantes conocieron las características del queule, las amenazas que enfrenta y la importancia de conservar sus poblaciones; posteriormente, plantaron ejemplares destinados a reforzar la presencia de la especie en el territorio.
El encargado de Biodiversidad Terrestre del SBAP Biobío, Diego Alarcón, destacó que el programa RECOGE está orientado a especies que se encuentran bajo alguna categoría de amenaza. En este caso, explicó, el foco está puesto en un árbol que además de encontrarse en peligro de extinción posee una especial relevancia para el patrimonio natural del país.
La conservación del queule requiere, además, la participación de quienes viven y desarrollan actividades en los territorios donde todavía existen ejemplares. Una parte importante de sus poblaciones se encuentra en terrenos privados, por lo que la colaboración entre organismos públicos, comunidades y propietarios resulta fundamental para generar medidas de protección y recuperación.
Una cadena de conservación que comienza con una semilla
Los árboles plantados en Redolino tienen detrás un proceso que se inicia mucho antes de llegar al bosque. Los ejemplares fueron producidos en el Vivero Quivolgo de ARAUCO, ubicado en Constitución, donde se desarrolla trabajo especializado para la propagación de especies nativas destinadas a iniciativas de conservación y restauración.
En el caso del queule, el proceso parte con la recolección de frutos y semillas en diferentes territorios. Cada material es identificado según su procedencia, permitiendo mantener información sobre su origen y utilizar posteriormente las plantas en acciones de restauración o reforzamiento poblacional en zonas vinculadas a esas mismas poblaciones.
Actualmente, el vivero mantiene más de 2 mil plantas de queule en distintas etapas de desarrollo, convirtiéndose en un importante apoyo para iniciativas que buscan aumentar la disponibilidad de ejemplares destinados a la conservación.
De esta manera, la recuperación de la especie no se limita a plantar nuevos árboles. Implica proteger las poblaciones existentes, conservar su diversidad genética, recuperar ambientes donde pueda desarrollarse y generar conocimiento que permita tomar mejores decisiones en el futuro.
El rol de las comunidades
La jornada desarrollada en Redolino también tuvo un componente educativo y comunitario. Conocer el queule, identificarlo y comprender su importancia son elementos esenciales para que quienes habitan estos territorios puedan transformarse en actores activos de su conservación.
La presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Hualqui, María Sandra Oyarzo, valoró la posibilidad de acercar este conocimiento a la comunidad y poner en relieve la riqueza natural existente en la comuna.
Para ARAUCO, la protección del queule se inserta en un trabajo más amplio relacionado con la conservación de la biodiversidad en distintos territorios del país. La empresa participa en iniciativas asociadas a planes RECOGE de especies como el huemul, la ranita de Darwin, el zorro de Darwin, el pudú, el huillín, el ruil y el propio queule, aportando desde la gestión territorial, el conocimiento técnico y la producción de plantas.
El jefe de Patrimonio de ARAUCO, Rodolfo Ceballos, resaltó el valor ambiental y territorial del queule y la necesidad de coordinar esfuerzos entre instituciones, comunidades y propietarios para avanzar en su protección.
Una especie que conecta con millones de años de historia
El queule posee además una característica que lo convierte en una especie excepcional dentro de la flora chilena. Es la única especie viva de una familia botánica con un origen que se remonta aproximadamente 100 millones de años, por lo que su desaparición significaría la pérdida de un linaje completo de la biodiversidad.
Su distribución natural es muy acotada y se concentra en sectores de la Cordillera de la Costa entre las regiones del Maule y Biobío. Esa reducida presencia, sumada a las amenazas que enfrenta, ha convertido su conservación en una prioridad.
Durante agosto, el SBAP, junto al Ministerio del Medio Ambiente y con la colaboración de empresas como ARAUCO, desarrolló actividades en distintas comunas del Biobío para acercar el conocimiento sobre esta especie a las comunidades. El despliegue incluyó Penco, Los Álamos, Hualpén, Talcahuano, Florida y Hualqui.
El desafío, en definitiva, va mucho más allá de conservar árboles individuales. Proteger al queule significa cuidar los bosques donde vive, mantener la diversidad genética de sus poblaciones, recuperar su hábitat y fortalecer el vínculo de las comunidades con una especie que constituye parte irremplazable del patrimonio natural de Chile.
En ese camino, una idea resulta fundamental: conocer una especie es también comenzar a protegerla.
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