La araucaria, uno de los árboles más emblemáticos de los bosques del sur de Chile, enfrenta un escenario preocupante para las próximas décadas. Una investigación publicada en la revista Journal of Environmental Management proyecta que los cuatro ecosistemas donde actualmente se desarrolla la especie podrían alcanzar una condición de En Peligro Crítico hacia 2060.

El estudio, denominado Climate-driven collapse risk in Chilean Araucaria forests, fue liderado por el académico de la Universidad de Chile Alberto Alaniz y contó con investigadores del Laboratorio de Biodiversidad y Medio Ambiente de la Universidad de Santiago.

La investigación analizó los cuatro ecosistemas de araucaria existentes en el país: tres ubicados en sectores cordilleranos entre La Araucanía y Los Ríos y otro localizado en la Cordillera de Nahuelbuta.

Para determinar el nivel de riesgo, los investigadores analizaron distintas dimensiones de la transformación de estos bosques. Entre ellas se consideró la pérdida histórica de superficie desde aproximadamente 1750, los cambios registrados durante las últimas décadas, la pérdida proyectada de hábitat adecuado hacia 2060, las modificaciones en las condiciones climáticas y el funcionamiento de los ecosistemas.

Los resultados encendieron una señal de alerta. Al aplicar los criterios de la Lista Roja de Ecosistemas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), los cuatro ecosistemas evaluados alcanzarían la categoría de En Peligro Crítico.

El principal factor detrás de este escenario sería el cambio climático y, particularmente, la reducción de las condiciones ambientales necesarias para que estos bosques puedan mantenerse.

“Las proyecciones de cambio climático indican que existirá una pérdida generalizada de las zonas ambientalmente viables”, explicó Alberto Alaniz.

El caso de Nahuelbuta aparece como uno de los más preocupantes. De acuerdo con la investigación, los bosques costeros de araucaria de esta zona podrían perder completamente las condiciones ambientalmente viables para el año 2060.

La advertencia no significa que la especie vaya necesariamente a desaparecer ese año, sino que las condiciones del ecosistema podrían dejar de ser adecuadas para sostener su funcionamiento y permanencia a largo plazo.

Ante este escenario, los investigadores plantean la necesidad de actuar con anticipación. Entre las medidas propuestas se encuentran establecer estos ecosistemas como una prioridad nacional de conservación y desarrollar estrategias de adaptación al cambio climático.

Entre ellas se considera la conservación de semillas, producción de plantas en viveros, selección de plántulas y reforestación en terreno, además de incorporar la restauración de estos bosques como una prioridad dentro de las políticas nacionales de recuperación de ecosistemas.

La investigación también plantea que estas acciones deberían articularse con el Plan Nacional de Restauración a Escala de Paisaje y con el marco establecido por la legislación que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas.

La araucaria no solo representa uno de los árboles más reconocibles del paisaje del sur de Chile. Sus bosques forman ecosistemas de alto valor ecológico y cultural. El estudio advierte que protegerlos requiere comenzar desde ahora a preparar respuestas frente a un escenario climático que podría modificar profundamente los territorios donde esta especie milenaria ha logrado sobrevivir durante siglos.

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