Desiderio Millanao Antilef nació en una comunidad de Loncoche, en la Región de La Araucanía, territorio mapuche del sur de Chile. Es ingeniero forestal de la Universidad Austral de Chile y complementó su formación con estudios en educación. Actualmente es candidato a doctor en sostenibilidad por la Universidad de Córdoba, España.
Durante las primeras etapas de su vida —tanto en su período como estudiante como en los inicios de su desempeño profesional— no manifestó un interés explícito por investigar el mundo indígena desde la academia. Sin embargo, existía un elemento implícito que marcaba su experiencia: su formación y crianza en los códigos de la cultura mapuche. Aun así, recuerda que en ese tiempo “yo era un alumno más, preocupado de sacar buenas notas y avanzar en mi carrera, pero no estaba particularmente involucrado en los temas indígenas”.
Ese interés surgió más tarde, al incorporarse al ámbito educativo. Durante once años se desempeñó como profesor en la comuna de Los Álamos, donde también asumió responsabilidades en gestión pedagógica. En ese contexto comenzó a observar diferencias en las formas de aprendizaje y de relación entre estudiantes mapuche y aquellos provenientes de otros contextos culturales.
A partir de esas experiencias empezó a recopilar observaciones y reflexiones sobre las particularidades sociales y culturales del mundo mapuche. Este proceso adquirió mayor profundidad cuando cursó un magíster en educación en la Universidad de Concepción. “Ahí empecé a tener herramientas de análisis. La academia me permitió mirar con otros ojos cosas que antes solo percibía, pero que no sabía cómo explicar”, señala.
Formación académica
Su paso por el programa doctoral en España profundizó esa línea de reflexión. En la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Montes de la Universidad de Córdoba inició una investigación centrada en el conocimiento mapuche, cuestionando la forma en que este suele ser definido como “conocimiento tradicional”.
Uno de los conceptos centrales de su ensayo es el ethos cultural mapuche, entendido como el conjunto de valores, formas de pensamiento y patrones de comportamiento que se transmiten y recrean a lo largo del tiempo. Desde esta perspectiva, Millanao plantea que reducir el conocimiento mapuche a la categoría de “tradicional” puede resultar problemático, ya que tiende a situarlo como algo estático o exclusivamente ligado al pasado.
“Cada vez que se habla del conocimiento mapuche se le pone la etiqueta de tradicional. Pero ese conocimiento alguna vez también fue moderno. El mapuche no vive anclado en el pasado; el conocimiento se actualiza permanentemente”, explica.
Ethos cultural
El ethos cultural actúa como una estructura invisible que orienta decisiones, relaciones sociales y formas de aprendizaje. “Es algo que no se ve, pero que explica lo que vemos”, afirma. En ese sentido, recuerda una idea expresada por Antoine de Saint-Exupéry en El Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”. El verdadero valor de las cosas no siempre resulta evidente a primera vista.
Para ilustrarlo, Millanao recurre a ejemplos cotidianos: dos personas pueden reaccionar de manera distinta ante una misma situación porque fueron formadas en contextos culturales diferentes. En el caso mapuche, ese ethos se ha configurado a lo largo de miles de años y continúa influyendo en la manera en que las comunidades abordan la vida y, por ende, en cómo enfrentan proyectos productivos, se relacionan con las instituciones y participan en procesos de desarrollo.
Desde esta perspectiva, muchas políticas públicas encuentran dificultades en territorios mapuche porque suelen diseñarse sin considerar esa dimensión cultural que orienta las formas de decisión, aprendizaje y acción colectiva.
Desarrollo territorial
Millanao sostiene que existe un desajuste entre la forma en que las instituciones diseñan proyectos productivos y la manera en que las comunidades mapuche construyen conocimiento, legitimidad y procesos de decisión colectiva. Según plantea, muchas intervenciones fracasan no por falta de recursos o capacidad técnica, sino porque los procesos suelen concebirse desde marcos institucionales externos que no dialogan con las formas propias de organización del mundo mapuche.
Uno de los principales problemas es que los proyectos se diseñan fuera del territorio y luego se presentan a las comunidades como propuestas ya definidas. “Muchas veces el Estado llega con un proyecto ya hecho. Pero el mapuche quiere ser protagonista en el proceso. Si no participa desde el origen, la iniciativa difícilmente se sostiene en el tiempo”, afirma.
Otro aspecto clave es la forma en que se construye el conocimiento. Mientras los modelos institucionales suelen basarse en la transferencia técnica desde expertos externos, en contextos mapuche el aprendizaje se desarrolla mediante procesos de experiencia compartida, conversación y validación colectiva. En este contexto, la transferencia técnica puede constituir un insumo valioso para enriquecer el proceso, siempre que se integre de manera dialogante con el conocimiento local.
Millanao relata que en trabajos con comunidades forestales observó cómo la confianza y la participación progresiva generan dinámicas distintas. “Al principio había desconfianza. Pero cuando se genera diálogo y las personas empiezan a sentirse parte del proceso, aparecen capacidades que antes parecían ocultas”, comenta.
Para el investigador, integrar el ethos cultural en las políticas públicas no implica necesariamente modificar leyes o marcos normativos, sino repensar la forma en que se diseñan e implementan los programas. “Muchas transformaciones se pueden hacer dentro del marco legal actual. El desafío es metodológico: cambiar la forma en que se diseñan y acompañan los procesos”, señala.
Proyecciones
Actualmente continúa desarrollando su ensayo, que forma parte de un dossier construido a partir de observaciones acumuladas durante años de trabajo e investigación. Su aspiración es que estos contenidos puedan proyectarse en el futuro como una cátedra universitaria dedicada a explorar el encuentro entre conocimiento académico, desarrollo productivo y cultura mapuche.
“Lo importante no es solo el grado académico”, concluye. “Lo importante es haber encontrado herramientas para comprender mejor mi propio origen y, desde ahí, aportar a una conversación más amplia sobre cómo convivimos como sociedad”. En ese sentido, plantea la necesidad de ponderar estas miradas y abrir espacios de diálogo que permitan visibilizar el aporte que el pueblo mapuche puede realizar en la construcción de una convivencia verdaderamente intercultural.
Desde Acoforag valoramos su aporte, ya que abre un espacio de reflexión sobre la relación entre el desarrollo forestal y las comunidades mapuche. Asimismo, destacamos la importancia de comprender las dinámicas culturales de los territorios para impulsar iniciativas productivas sostenibles y construir relaciones de confianza a largo plazo.
El reportaje en la Revista Acoforag
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