El Banco Central confirmó este lunes que la economía chilena registró una contracción de 0,5% en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo período del año anterior. La cifra, contenida en el informe de Cuentas Nacionales, es más negativa que el -0,3% anticipado por los Imacec mensuales.

La caída se explicó principalmente por el desempeño de la minería, que retrocedió 3,1% debido a menores leyes del mineral, condiciones climáticas adversas y mantenciones en faenas cupríferas. El sector agropecuario-silvícola bajó 5,4% por menor producción frutícola, mientras la pesca sufrió el mayor retroceso con -18,6%, afectada por la baja disponibilidad de sardinas y jurel.

En contraste, los servicios personales aportaron un alza de 2,4%, impulsados por salud privada y educación superior. El comercio creció 1,4%, los servicios financieros 4,1% y restaurantes y hoteles 2,5%.

Comercio exterior, el factor decisivo

Desde la perspectiva del gasto, el principal elemento de la contracción fue el comercio exterior: las exportaciones de bienes y servicios cayeron 4,9%, mientras las importaciones subieron 2,0%. La baja en envíos de cobre, cerezas y uva contrastó con mayores internaciones de equipos eléctricos, transporte y petróleo crudo, cuyo precio se encareció por el conflicto en Medio Oriente.

La demanda interna creció 2,1%, con un consumo de hogares al alza (2,5%) y una inversión que avanzó 3,2%. El ingreso nacional bruto disponible real aumentó 4,3%, favorecido por los altos precios del cobre. El ahorro bruto total se ubicó en 22,5% del PIB, con una tasa nacional de 24,5% y un ahorro externo de -1,9%.

Balance

Pese a la contracción, Chile cerró el trimestre con una posición externa positiva, lo que refleja que los términos de intercambio siguen siendo un factor de resiliencia en medio de un escenario económico complejo.

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