En Acoforag creemos que detrás de cada carga de madera, de cada ruta forestal y de cada faena, existen personas cuya historia merece ser contada. Una de ellas es la de Nolberto Pardo, conductor forestal del sur de Chile, quien ha dedicado gran parte de su vida al transporte de madera y al trabajo ligado al bosque.
Con sencillez y compromiso, Nolberto representa a cientos de trabajadores que diariamente recorren kilómetros de caminos rurales para mantener en movimiento una de las principales actividades productivas del país. Su jornada comienza antes del amanecer, cuando el frío aún cubre los predios forestales y los motores comienzan a encenderse en medio del silencio del campo.
Desde hace años, su labor consiste en trasladar madera de pino y eucalipto desde distintos sectores forestales hacia centros de acopio, aserraderos y plantas industriales. Un trabajo que exige experiencia, concentración y respeto por rutas muchas veces complejas, especialmente durante el invierno o en sectores de difícil acceso.
Sin embargo, para Nolberto el transporte forestal no se trata únicamente de movilizar carga. Detrás de cada viaje existe una cadena humana compuesta por trabajadores forestales, operadores, comunidades y familias que dependen directa o indirectamente de esta actividad. “Cada carga que uno lleva representa el esfuerzo de mucha gente”, comenta. “Aquí hay trabajo, sacrificio y también responsabilidad”.
Su relación con el bosque nació hace décadas y, con el paso del tiempo, se transformó en algo mucho más profundo que una fuente laboral. Para él, el bosque forma parte de la identidad del territorio y de quienes viven en las zonas forestales del país. “El bosque es parte de uno”, afirma con convicción. “Nos entrega trabajo y oportunidades, pero también hay que cuidarlo y respetarlo”.
Esa mirada adquiere especial relevancia en tiempos donde la sustentabilidad y el manejo responsable de los recursos naturales se han vuelto temas prioritarios. Nolberto entiende que el desarrollo forestal debe ir acompañado de conciencia y cuidado por el entorno. Desde su experiencia en terreno, reconoce la importancia de valorar el bosque no solo por su aporte económico, sino también por el rol ambiental y social que cumple en numerosas comunidades del sur de Chile.
A lo largo de los años ha visto cómo el sector ha evolucionado, incorporando mayores exigencias de seguridad, nuevas tecnologías y una creciente preocupación por la sostenibilidad. Aun así, asegura que el elemento más importante sigue siendo el humano: las personas que día a día trabajan en silencio para que la actividad forestal continúe funcionando.
Historias como la de Nolberto permiten comprender que el mundo forestal no se reduce únicamente a cifras de producción o exportaciones. También está compuesto por oficios, trayectorias y experiencias de vida profundamente conectadas con el territorio.
Desde Acoforag seguiremos visibilizando a quienes forman parte de esta cadena productiva y humana, porque creemos que el futuro del sector forestal también se construye reconociendo a las personas que, con esfuerzo y dedicación, mantienen vivo el vínculo entre el bosque y las comunidades.
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