Durante décadas, el raulí ha sido reconocido como una de las especies nativas más valiosas de Chile por la calidad de su madera y su alto valor comercial. Sin embargo, su desarrollo productivo presenta importantes desafíos: tiene una distribución geográfica limitada, requiere condiciones de sitio específicas y su floración es altamente irregular, lo que dificulta la producción constante de semillas.

Con el objetivo de ampliar el potencial productivo del bosque nativo chileno, y en particular del raulí, investigadores de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la Universidad Austral de Chile (UACh) desarrollaron sistemas de propagación vegetativa que permitieron escalar operacionalmente material genético de esta especie. Esas mismas tecnologías han sido adaptadas para proyectar una nueva alternativa basada en el híbrido raulí x roble y avanzar hacia su masificación con distintos objetivos productivos y ambientales.

"El desarrollo de híbridos es algo sumamente interesante porque permite obtener una combinación virtuosa de atributos que no es posible lograr con las especies puras", explica el Dr. Fernando Droppelmann F., director ejecutivo de la Cooperativa de Mejoramiento Genético Forestal (CMGF), exacadémico de la UACh y líder de esta línea de investigación.

El investigador destaca que el trabajo actual es fruto de décadas de conocimiento acumulado en mejoramiento genético forestal. "Todo lo que hemos podido hacer durante estos años es producto del trabajo desarrollado anteriormente en pino radiata y eucalipto. Si ese desarrollo no hubiese existido, todo lo que hoy estamos haciendo con estos híbridos de raulí x roble no estaría ni cerca de ser una realidad", afirma.

Desde 2010, el equipo ha desarrollado tecnologías de propagación vegetativa y cruzamientos controlados que han permitido avanzar significativamente en el mejoramiento genético del raulí y, más recientemente, en el estudio de estos híbridos naturales.

Potencial genético

A diferencia de otras innovaciones del sector forestal, este híbrido no es una especie creada artificialmente en un laboratorio. Su origen es completamente natural y ocurre en sitios donde raulí y roble conviven en los bosques de la Cordillera de Los Andes y, en algunos sectores más restringidos, de la Cordillera de la Costa.

Cuando individuos de ambas especies coinciden en sus períodos de floración, se producen cruzamientos naturales que dan origen a ejemplares híbridos.

Los investigadores identificaron estos híbridos al observar en vivero individuos de raulí con un crecimiento considerablemente superior al esperado. Además, esas plantas presentaban rasgos propios de ambas especies y, en algunos casos, características intermedias respecto de los ejemplares puros.

Posteriormente, el equipo logró reproducir estos híbridos mediante cruzamientos controlados, aislando flores de raulí y aplicando polen de roble proveniente de árboles sobresalientes de ambas especies.

Las características de estos híbridos son particularmente atractivas desde el punto de vista productivo y ambiental.

"El roble posee una distribución territorial mucho más amplia y una excelente tasa de crecimiento, mientras que el raulí aporta mejor forma, buena sanidad y una madera excepcional", señala el académico.

La combinación de estos atributos podría permitir el establecimiento de plantaciones en sitios donde actualmente el raulí presenta ciertas limitaciones. Asimismo, puede contribuir a la recuperación productiva de áreas degradadas del bosque nativo y ampliar las alternativas para el manejo sustentable de especies nativas.

Mirada futura

Los avances obtenidos durante los últimos años son especialmente alentadores. Actualmente, el programa de desarrollo cuenta con más de 500 clones o variedades híbridas en evaluación de campo, distribuidos en ensayos establecidos entre Mulchén y el sur de Valdivia. Además, numerosos materiales continúan desarrollándose en vivero para ser validados en terreno durante los próximos años.

Los primeros resultados muestran crecimientos superiores a los esperados para especies nativas.

"Que muchos híbridos alcancen 6 metros entre los 4 y 5 años es algo muy notable. Ya lo hemos registrado en los primeros ensayos plantados, pero en evaluaciones más recientes algunos materiales superaron los 2 metros de altura en apenas 5 meses de crecimiento —correspondientes a una plantación realizada en septiembre de 2025 y medida en febrero de 2026—. Estamos observando tasas de crecimiento sorprendentes cuando se combina un buen material genético con una silvicultura intensiva durante el establecimiento y la mantención inicial. Lo que vemos es un potencial enorme; la gran pregunta es hasta dónde se puede llegar. Estamos convencidos de que se vislumbra una nueva opción forestal real, con un turno de rotación cercano a los 25 años", comenta Droppelmann.

Otro aspecto relevante es el potencial industrial del material. La madera de raulí es altamente valorada por sus excelentes propiedades tecnológicas y su facilidad de procesamiento industrial. En ese contexto, los híbridos que reúnan lo mejor de ambas especies permitirán desarrollar bosques con un importante valor económico.

El desarrollo de este híbrido también refleja el trabajo colaborativo impulsado por la CMGF, que reúne a la UACh, instituciones públicas, empresas forestales y viveros privados para impulsar investigación aplicada, desarrollo e innovación orientados a generar nuevas alternativas forestales para el país.

"La misión es poner estas alternativas a disposición del país completo, de manera que cada propietario pueda decidir qué especie es la más adecuada para sus condiciones de sitio y sus objetivos productivos o ambientales", sostiene el investigador.

En un escenario marcado por el cambio climático y la necesidad de diversificar las opciones forestales, este híbrido puede convertirse en una herramienta eficaz para combinar productividad, adaptación territorial y conservación del patrimonio forestal chileno.

Es importante señalar que este desarrollo de híbridos ha sido posible gracias al financiamiento de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Gobierno Regional de Los Ríos, a través de la Corporación Regional de Desarrollo Productivo; de la Corporación Nacional Forestal (CONAF); y de la CMGF junto a sus empresas forestales y viveros asociados.

Desde Acoforag valoramos este tipo de avances, que permiten proyectar un futuro más diverso y sustentable para el sector forestal, destacando el aporte de la ciencia y la innovación en el desarrollo de nuevas alternativas para el bosque nativo y para quienes trabajan día a día en los territorios forestales del país.


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